¡Hola!  Me llamo Diana, tengo 20 años, actualmente no estoy estudiando, trabajo en el negocio familiar una tienda de joyería. Recientemente me mude a mi propio departamento, antes vivía con mis papás. No tengo hijos ni  ninguna otra responsabilidad, a parte de mí. Estoy viviendo mi vida, hasta ahora, tal y como quiero, y te aseguro que ¡me encanta!

Si tú me hubieras conocido un año atrás, no me reconocerías. Yo solía ser una chica muy introvertida, no era normal que me vieras de antro cada fin de semana, como lo hago ahora, ni tampoco que saliera a reunirme con las amistades, es más, ni siquiera tenía amistades, era más que una ermitaña, y honestamente, muy amargada. Pero sí es cierto que la gente cambia, me pongo de ejemplo. Hago exactamente todo lo contrario a lo que hacía antes. Y me siento una nueva persona, me gusta lo que soy ahora. Como todo cambio tiene un motivo y el mío se llama Mauricio él tiene 32 años, aunque aparenta menos edad de lo que tiene. 

Cuando la hermosa casualidad nos unió. Era un día de esos de ensueño: Un día soleado, brillante, tan perfecto, ese día era nuestro día. Y es que yo sí soy de esas personas soñadoras, que cree en el destino. Las señales, son importantes para mí no creo realmente, que nada suceda por casualidad.

 Ese bello día del mes de Julio, entró Mauricio a la joyería, quería asesoría ya que no sabía mucho por donde iniciar, yo ese día estaba sola en el negocio, era un día en que no hay mucho “movimiento”, estaba todo tranquilo, hasta su llegada.

Me preguntó qué opción sería la mejor para regalar a su madre, me causó mucha gracia ya que fue algo ingenioso para explicar la magnitud del valor del regalo, debía ser sin duda, algo especial : necesito un regalo que diga “lamento mucho haber olvidado tu cumpleaños ayer, espero este obsequio lo compense, te amo”. De inmediato entendí su sarcasmo y traté de responderle en su mismo idioma, ya que como dije anteriormente, no era muy amigable, pero con los clientes siempre trato de ser amable.

Hubo sonrisas desde nuestro primer encuentro. Tú jamás imaginas que un cliente se convierte después, en una persona especial para ti, eso simplemente no lo planeas. ¡Ni de chiste! Cuando se fue, no sé si hubo atracción en esa pequeña interacción, pero me dijo que volvería a esta joyería solo por el servicio al cliente, que era de las personas más amables que había conocido ese día. Y se fue. Yo supongo que había tenido un mal día, y ya sabes, cuando eso sucede y de repente te topas con un rostro amigable, lo agradeces.

 

 Yo no imaginé jamás que cumpliría lo que dijo, sobre volver. Lo tomé como a cualquier cliente, sin más ni menos. Pero a los dos días volvió para agradecerme, (según él), ya que su madre estaba encantada con el juego de joyas que le regaló. Cuando él volvió, había otra chica en la vitrina, y preguntó por mí, me describió y la chica le dijo, -oh sí, ¡Diana! Ella no está en este momento, mañana viene-. Supongo que él sintió algo de desilusión cuando no me vio ahí. Al día siguiente Paola, la chica de la vitrina me comentó que llegó un cliente buscándome, y cuando me comentó lo que él le dijo, supe rápido de quién se trataba. Y me sorprendió mucho, porque no es algo común, o sea, definitivamente es uno en un millón que regresen para darte las gracias.

La verdad, pensé que él regresaría al día siguiente y fui al local. Cuando mire en retrospectiva, recordé que era un hombre guapo y muy agradable, y ahora todo eso me había intrigado. Creo que rápido supe que él había sentido cierta atracción por mí, de lo contrario no habría vuelto. Cuando era la hora de la comida le dije a Paola que fuera a comer, a eso de las 3 de la tarde, quería quedarme sola porque supuse que ese hombre apuesto volvería a la misma hora. Imaginé que se trataba de algún ejecutivo con horario de oficina.

 

 Era un poco después de las 03:30, cuando entró nuevamente esa figura masculina que anteriormente me había deslumbrado en un día soleado, hacía unos días atrás. Al cruzar mi mirada con la suya le sonreí espontáneamente, y él a mí. Cuando se acercó a la vitrina rápido le dije, -¡hey! Tú de nuevo, ¿Le gustó el regalo a tu mami?- Él asintió con la cabeza que sí, y una mirada de niño pícaro le acompañaba. Me dijo que quería darme las gracias, que me debía una. Le dije que no era necesario. Pero dijo que la verdad no encontraba un pretexto para verme, que le gusté mucho y quería conocerme. (Eso ya lo sabía, era más que obvio).

Quedamos de salir. Expresé que eso me gustaría también, pues yo estaba libre, soltera así que no tenía problemas con eso. Platicamos un poco ahí, mientras esperaba que Paola regresara para irnos a comer. Normalmente yo no habría aceptado, incluso me habría sentido ofendida por la propuesta, pero por alguna razón con Mauricio siempre fue tan natural la relación, era casi como si lo conociera de toda la vida.

 

Nos fuimos a comer, ahí mismo en la plaza, claro que me sentía a gusto con él, pero tampoco me iba a ir de inmediato con un desconocido a un lugar que no me fuera familiar. Pedimos de comer mientras la plática se iba dando. Supe cosas de él esa tarde, y de esas cosas, la más importante, supe que era él era el tipo de hombre que yo quería para mí. Me dijo que estaba atravesando por un divorcio espantoso, que él quería la custodia de sus hijos, y un sin fin de detalles personales que en este momento son meramente irrelevantes.

Esa tarde también supe que el amor tiene diferentes presentaciones, y que efectivamente eso que tanto dicen es verdad, el amor llega cuando menos lo esperas. Yo la verdad es que me enamoré de Mauricio desde esa tarde que el muy bárbaro me invitó a comer. Desde ahí ese hombre secuestró mis emociones, y yo felizmente le di entrada.

No podemos tener una relación abierta porque él no puede ofrecerlo tal cual, de momento, yo no sé si más adelante eso será posible, pero tampoco me importa. Ya que estamos viviendo una relación muy libre y yo soy ahora una persona llena de luz y alegre. No soy la chica oscura y amargada que solía ser. El vino a mover mi mundo y ponerlo de cabeza. Con él, por cómo han sucedido las cosas tan “locas” desde el comienzo, me siento ansiosa y dispuesta a experimentar cosas nuevas y vaya que lo estoy disfrutando. La versión actual de mi Yo, me cae mejor.

Empezamos primero a salir una vez por semana, siempre me recibía con detalles de todo tipo, desde una rosa, no importaba qué, pero siempre debía obsequiarme algo en cada encuentro. Es una persona muy detallista. Recuerdo salir de la plaza y verlo en el estacionamiento en más de una ocasión, recargado de su auto, tan sonriente como solo él puede ser, acompañado de esos días soleados que lo hacen inolvidable. A veces solía sorprenderme, no me avisaba que iría, yo siempre tan dispuesta y contenta de verlo, hasta hoy, eso no cambia.

No le he contado a mis papás de él, solo mi hermana lo sabe. Pero mis papás me conocen muy bien y saben que mi cambio se debe a alguien, aunque ni modo que les cuente que tengo un SD del cual me enamoré, y que casi casi que vivimos juntos. ¡No lo creo! Haha. Prefiero seguirlo manteniendo así, en el anonimato. Creo que pocos entienden este tipo de relaciones y es comprensible, también sé que posiblemente algunas personas dirán que soy una chica tonta, por “conformarme” con la relación que él puede ofrecer, yo no lo creo.

Desde que comenzamos nuestro relación todo en mi vida cambio, me siento con ganas de explorar lo desconocido, de aprender, esas ganas de quererse comer al mundo viajando, conociendo gente, experimentando, abriendo la mente, así me siento.

 

Nos gusta pasar tiempo juntos y empezamos a vernos muy frecuentemente. Al inicio pasaba a buscarme a la plaza donde tenemos la joyería, el horario variaba, él tiene una imprenta en Cuernavaca, otras cuantas en Ciudad de México y Puebla, también tiene un periódico local en Veracruz. Viaja mucho para checar sus negocios y esas cosas, así que a veces voy con él, de paseo.

fiesta de sugar babies

Él es una persona bastante sociable, y le gusta mucho la fiesta, comencé a salir más desde que lo conocí. Vamos cada fin de semana de antro, y está súper padre porque convivimos y después de eso nos vamos a gusto a nuestro departamento. Lo del departamento es reciente. Resulta que a Mau le gusta pasar tiempo conmigo, me propuso tener un lugar para nosotros dos, personalizado y sonó bien, como todo es genial entre los dos no me pareció mala idea, al contrario. Y espero que todo siga así de maravilloso

Le inventé a mis papás que conseguí un trabajo de medio tiempo en otro lugar y que con esas ganancias y lo que ganaba en la joyería ya podría independizarme. ¡Oh wow! Aún recuerdo esos días cuando íbamos a ver departamentos y escoger el que sería nuestro nicho de amor. Lo recuerdo con mucha gracia, ya que solíamos inventar historias a las personas que nos mostraban el departamento en renta; que éramos recién casados; que yo estaba embarazada; que éramos nuevos en la ciudad; y otras mentirillas pero por alguna tonta razón, no sé cuál, nos reíamos entre nosotros de eso, nunca decíamos que era mentira, era bastante chistoso que los renteros siempre moldeaban su mercadotecnia a nuestras historias inventadas para que rentáramos ahí, tal vez con el afán de mantener nuestra relación, celosamente sólo para nosotros dos, recurrimos a esos chistes de historias falsas. Cuando encontramos el departamento perfecto para los dos, fue mutuo el sentimiento de pertenencia, supimos de inmediato que ese lugar estaba hecho para los dos

Mudé mis cosas; básicamente yo decoré este departamento a mi gusto, porque yo vivo aquí, él paga la renta y todos los servicios pero no vive aquí de lleno, solo viene los fines de semana y alguno que otro día entre semana. Vemos películas, hacemos el amor, cocinamos juntos, a veces invitamos a sus amistades a una reunión para convivir entre parejas y amigos. Salimos cada viernes por la noche ya sea a cenar y luego de antro

Estamos viviendo nuestro momento tal y como nos place. No sé si él regresará con su esposa o si el divorcio es algo definitivo, ya que parece prolongarse mucho, tampoco es algo que me preocupa, porque no vivimos juntos, él me está dando todo ya que ese fue el acuerdo al que llegamos desde un principio y de verdad que es muy generoso además  solo viene algunos días de la semana, yo así me siento muy cómoda. Siempre fui de la idea de que las relaciones a distancia son las más idóneas, ya que se extrañan el tiempo que no se ven y cuando se ven es un tiempo valioso que disfrutan y no hay cabida para malos ratos.

Mi vida cambio tanto desde que estamos juntos que ahora me resulta increíble pensar como era antes de tener un sugar daddy, no me imagino volviendo a esa vida donde no socializaba ni salía de viaje. 

 

Definitivamente  el haber encontrado este estilo de vida es el mejor cambio que he experimentado.


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