Bailarin exotico y sugar baby

Si la vida te da limoneS… !Haz limonada!

Efectivamente, hay que saber sacar provecho de las circunstancias, no quiero sonar pretencioso, pero en mi caso muy personal, yo he sacado ventaja de mi cuerpo, por fortuna mía, tengo un cuerpo muy atlético que he reforzado con muchas horas de gimnasio también, y un rostro bien parecido.

Me llamo Alejandro, tengo 27 años, cumplo los 28 años en Marzo, muy pronto por cierto. Estudié arquitectura y cualquiera sabe que esa es una carrera algo costosa. Soy originario de Puebla, pero actualmente radico en la Ciudad de México. Fui criado por mi madre, mi bella madre una mujer tan trabajadora, de mi papá sé, nada en realidad, no lo conocí nunca. Así que de mujeres tengo conocimientos varios gracias a mi mamá y mis tías, crecí rodeado de mujeres, muy afortunado por ello. Desde muy joven he tenido que trabajar para apoyar a mi mamá con los gastos de la casa, con su sueldo de secretaria buscó siempre el modo de sacarme adelante, por eso siento que le debo mucho y más, siempre procuro apoyarla con algo de dinero. 

Cuando me mudé a la CDMX tenía 18 años, y quería cumplir muchos sueños y metas que tenía en mente, siempre he deseado más de la vida, y uno de mis sueños era sacar a mi mamá de trabajar, darle todo lo que ella merece. Y para mí, darme una buena vida; me considero una persona ambiciosa y por lograrlo he sido capaz de todo, claro, siempre y cuando no afecte a nadie, y supongo que hasta el momento, no he dañado a nadie en el intento.

Llegar a una ciudad nueva, siempre es algo difícil al inicio, porque no conoces a nadie, no sabes a dónde ir, no sabes cómo moverte, estás un poco perdido, de cierto modo, igual siempre depende de los motivos, a mí me llevó mi ambición; quería estudiar una carrera que me prometiera un buen futuro y también algo que me apasionara. Apliqué el examen para la UNAM y logré entrar, ese era el primer paso, después tenía que resolver la estancia, comidas, etc. Para ello debía encontrar un empleo.

De momento empecé a trabajar como mesero en un restaurante, y no me iba mal, pero tampoco excelente para avanzar en mis proyectos personales; un día, un compañero de carrera me comentó que si había intentado ser “animador” en despedidas de solteras, yo por supuesto no sabía nada del tema, había visto en películas cosas así pero jamás por mi mente pasó que eso sería algo como opción para ganar dinero, no por inmoral o algo semejante, sino porque en realidad no sabía que de ello se podría trabajar, y sobretodo, ganar muy bien.

Fui al lugar donde me recomendó mi compañero, quién por cierto, también trabajaba ahí. Desde el inicio muy amables todos, me explicaron la dinámica y antes de enviarme a alguna despedida de soltera hice algunas pruebas, en un bar tenía que bailar, y hacer bailes privados, tal cual lo ha hacen las chicas teiboleras. Lo hice tal y como me indicaron. Una semana después fui a una despedida de soltera.

La primera vez que bailé así, en ese bar, me sentí muy cohibido, pero al final de la noche al ver que gané lo equivalente a una semana como mesero, me convencí de que no era tan malo, después de todo. Me animé a dejar el trabajo como mesero en cuanto vi las ganancias en este otro trabajo. Compartía renta con otros compañeros, al mes siguiente me independicé por completo, le empecé a enviar dinero a mi mamá cada semana, de inicio no le dije que trabajaba como “stripper”, pero después sí le conté la verdad.

Entre la universidad, el gimnasio y mi trabajo no tenía mucho tiempo de socialización, mucho menos de una novia, aparte que yo trataba siempre de agarrar todos los eventos que me surgieran, no quería desaprovechar ninguna oportunidad de generar dinero. Así pasaron dos años y me sentía muy bien, podía solventar mis gastos y de paso ayudar a mi mamá sin ningún problema.

 

Elegante y sensual sugar baby

De pronto empecé a sentir la necesidad de compañía, no buscaba ninguna relación, solo algo de compañía, es natural, y bien sabido que los humanos somos seres sociables, ya mucho había durado solo. No sé si yo busqué la situación o se dió sola, pero conocí a una mujer en este medio. En una despedida de soltera, la amiga de la novia.

Azucena tenía 39 años cuando la conocí. Al final del evento me habló, ella quería pagarme por sexo, yo no había ofrecido ese tipo de servicios nunca durante este empleo, y le dije que no era necesario pagarme, la verdad es que ella se veía tan bien que yo también quería, y le di mi número. Al día siguiente me marcó por teléfono y nos pusimos de acuerdo para vernos. Me citó directamente en una habitación de Hotel. Llegué a la hora acordada y primero hubo sexo, era la intención, después hubo una amena conversación, ese día lo teníamos libre ambos así que no había prisas.

Ella era una mujer soltera igual que yo, y exitosa, tenía dos hijos, no sé de qué edad. Era divorciada y tenía un negocio de banquetes porque era Chef. Ella al igual que yo no buscaba compromisos de ningún tipo. Me hizo la pregunta obligada, -¿por qué trabajas en esto?-, le conté mis razones y supongo que le conmovió un poco mi historia que al final, antes de irme insistió en pagarme. Este fue el primero de muchos encuentros.

Me llamaba por teléfono de vez en cuando y también nos veíamos cuando se podía. Recuerdo que siempre me motivó en mis estudios, a superarme cada vez más, me pagó un curso de inglés y gracias a ella cubrí ese aspecto importante para el ámbito profesional me daba regalos o a veces me preguntaba si necesitaba algún material para la universidad, siempre fue muy atenta conmigo, yo siempre estaré muy agradecido con ella porque me procuró mucho.

Nos hacíamos compañía mutuamente, ambos solos, era verdaderamente agradable estar con ella. Recuerdo que en algunas ocasiones le apoyé como mesero en su servicio de banquetes, cuando alguno de sus chicos le quedaba mal. Yo también buscaba hacer espacio dentro de mí apretada agenda. Ella nunca mostró molestia sobre mi trabajo y lo que yo hacía para ganarme la vida. Durante el año que estuve con ella nunca vi a otra persona, así como hice con ella, al menos no en mi trabajo. Ella fue la primera excepción.

Pero ella encontró el amor, un amor real así que nos dejamos de ver, no estoy seguro pero creo que ella se casó muy rápido, claro, la agencia de despedida de soltera que contrató no fue en la que yo trabajaba, (risa). Sí resentí un poco su partida pero cuando estás tan ocupado no tienes tiempo de pensar en otras cosas. Yo siempre conservé ese trabajo, durante mi carrera, fue mi soporte económico todo ese tiempo, incluso después de terminar la carrera no lo dejé inmediatamente porque mientras me establecía en un trabajo bien en mi rubro profesional, pues claro que necesitaba un sustento que me permitiera disponer de tiempo y buenas ganancias.

Pasó un tiempo después de encontrar otra compañera como Azucena. Después de ella me gustó la idea de una mujer adulta, mayor que yo porque tenían experiencias que compartir, y honestamente, por los apoyos que podían ofrecerme. De vez en cuando tenía sexo casual con alguna chica de la universidad, pero me era un tanto, insípido, así que no era muy frecuente ni mucho menos sentimental.

Al año después de que había terminado la relación con Azucena, conocí a Fabiola. Ella tenía 35 años, no tenía hijos, pero sí tenía esposo, ambos profesionistas y adinerados, pero la relación de ellos era frígida, parecía un matrimonio por contrato, no había amor y tal parece ser que ambos tenían su libertad y no tenían problema al respecto. Por eso no me preocupé de salir con una mujer casada.

A ella la conocí en un antro, no en mi trabajo. Pero cuando le conté sobre mi trabajo, creo que le pareció hasta cierto punto alto sexy. Empezó como sexo casual. Pero ella también me apoyaba con algunas cosas, supongo que después de mi primer experiencia como sugar baby.

aprendí a sacar provecho sin verme abusivo. Fabiola era muy generosa en muchos aspectos. Con ella fue una relación bastante jovial desde el inicio, le gustaba la fiesta y solíamos salir de antro, a veces en sus viajes de negocios también me llevaba, y lo mejor de todo, fue que con ella expandí mis horizontes, fue por consejo de ella que tramité mi visa, y tuve mucha suerte porque rápido me la aprobaron. Así la acompañe a EUA a uno de sus viajes y fue fantástico. De verdad lo fue.

Con ella duré mucho más que con Azucena, todavía hasta la fecha de hoy nos seguimos frecuentando, su esposo tenía una empresa constructora y, para mi suerte me recomendó para hacer mis prácticas profesionales ahí, y claro que su esposo no sabía de mi. Sería muy incómodo, supongo. Ahí conocí otro contacto para quedar en el empleo en el que actualmente estoy. Y que muy afortunadamente me va muy bien.

De vez en cuando veo a Fabiola aún. Pero ella se divorció de su esposo y se mudó de ciudad, esa fue la razón por la que nos dejamos de ver cada semana, pero no perdimos contacto nunca. Han habido ocasiones que viene a la CDMX y quedamos de vernos. Siempre me es muy grato verla. Parece que esa mujer siempre será un alma joven. Siempre tan llena de energía y positivismo. Es la ventaja de ser alguien independiente como ella. Puede volar por el aire fresco como una pluma ligera, a donde la lleve el viento.

Ellas dos han sido las mujeres más importantes en mi vida de soltero, me apoyaron mucho, de las dos aprendí lo más que pude. Y mis horizontes definitivamente se ampliaron. Tanto me gustó este medio como trampolín de éxito, que recientemente decidí crear mi propia agencia, independientemente de mi carrera profesional, me gustó la idea de poder apoyar a otros chicos que como yo, buscan un medio de hacer dinero mientras construyen los cimientos de su vida profesional.

Todo es legal y todos felices. Tan importante ha sido Fabiola para mí que me apoyó con una parte del negocio, me prestó la cantidad de dinero que me hacía falta para abrir esta agencia. Por eso nos seguimos frecuentando. No sé si hay amor verdadero o solo somos dos almas que juntas nos entendemos y solo eso. Pero para mí ella es irreemplazable. Siempre la tendré en mi mente y con los mejores deseos. Cada que nos vemos es especial,sin duda.

Actualmente no tengo una relación formal, en el aspecto económico no puedo quejarme, me he esforzado mucho para lograrlo y también con el apoyo de estas mujeres maravillosas. Le construí la casa de sus sueños a mi mamá y ella trabaja por gusto porque también logré sacarla de trabajar, tal y como quería.

A veces me pregunto si no me hubiese atrevido a trabajar de stripper, si acaso habría logrado concretar mis proyectos, si no hubiera estado en ese medio, ¿Habría conocido a las protagonistas de mi historia? Definitivamente no. Y qué bueno que lo hice, porque de lo contrario posiblemente no estaría aquí, contando tan risueño mi historia. Ya estoy listo para conocer a alguien especial, una relación bien, incluso de formar una familia en un futuro cercano.

Quería compartir mi historia porque no está de más, dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero posiblemente sí, en estos casos. A veces uno quiere saber los pros y contras en estos temas. En mi caso viví todos los pros, no hubo jamás una falla en este plan. Lo volvería a repetir tal y como sucedió, lo haría una y otra vez.

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