¡Hey qué tal! Les quiero contar mi historia, ¿Por dónde empezar? Ok, presentándome sería un buen inicio. Yo soy Katia, tengo 20 años, aún vivo con mi madre, soy universitaria, sin hijos y soltera, o bueno, tal vez casi soltera, verán, recientemente conocí a una persona muy especial que me está revolviendo la mente y arrebatando el corazón y las emociones. Esto sucedió hace cuatro meses atrás, cuando fui a un casting para una agencia de modelos, era un casting para reclutar chicas para la realización de comerciales y publicidad variada, y yo nunca he trabajado en algo parecido, es más, nunca he trabajado, pero me animé a ir porque una amiga me convenció de que fuéramos juntas, mandamos nuestras fotos al correo electrónico que indicaba la agencia y nos llamaron, fuimos y nos entrevistaron, pero no quise entrar a la dinámica porque me pedían pagar una sesión de fotos y así, me sonaba como estafa, así que salí de ahí rápido, pero el hombre que me entrevistó, ¡OMG qué guapo! Recuerdo que eso pensé al llegar a casa.

Al día siguiente entró una llamada de un número desconocido, al responder pude reconocer la voz, pero no sabía su nombre, resultó ser el guapo del día anterior, ¡Frank! El motivo de su llamada era para realizar una sesión de fotos, me comentó que no era necesario pagar, que realmente le había gustado mi carisma y mi perfil para publicidad e incluso para modelaje, ya que cumplía con las medidas requeridas en este rubro, que yo era una chica con una belleza muy fresca y joven, yo me emocioné por supuesto, porque siempre había pensado que eso de modelar es glamuroso y femenino, de inmediato me vinieron destellos de imágenes mías haciendo publicidad y cosas así haha-ha, creo que a ti te ha sucedido esto en otra ocasión con otras situaciones, ¿Cierto? Entonces me citó en el estudio al día siguiente, a las 4 de la tarde, me pidió que fuera vestida casual y sin maquillaje, porque ahí tenían una maquillista y lo necesario para la sesión de fotos.

Dieron las 3pm del día siguiente, era un viernes aún lo recuerdo, y básicamente lo recuerdo porque es mi día favorito de la semana. Me sentía nerviosa, me acompañó mi amiga. No le comenté nada a mi mamá porque no quería que me dijera que no podía ir o algo parecido, la verdad me sentía super emocionada, y en caso de quedar seleccionada para alguna publicidad pues ya entonces se lo diría a mi mamá, pero antes no; ya tenía tiempo queriendo ganar mi propio dinero, porque llega un punto en la vida de cualquier chica que en su codificación genética de mujer se activan las ganas de comprar ropa, zapatillas, maquillaje, y cosas innecesarias pero indispensables para las mujeres vanidosas, (sarcasmo), bueno, yo soy una de esas tantas que viven y gozan la belleza femenina que la naturaleza nos obsequió al nacer, así que este era mi momento, aparte que también llega un momento en que quieres salir o comprar cosas por gusto y mamá te cuestiona todo, y con mi propio dinero no tendría porqué dar tantas explicaciones, y en realidad, esa fue mi excusa para hacerlo, por supuesto, si tenía la posibilidad de trabajar en algo que me apasionara, como la belleza, pues no la iba a desaprovechar.

Llegué puntual al estudio de la agencia de modelaje donde me habían citado, mi sorpresa al llegar fue que no había tantas personas como el día anterior, parecía un día donde habían suspendido labores, de hecho, creí un momento que me habían jugado una broma, ¿pero como para qué me jugarían una broma? No tenía sentido, al minuto llegó el guapo Frank, saludando tan radiante y elegante, abrió la puerta del estudio, y entramos mi amiga y yo, nos sentamos en un sofá y me explicó en qué consistiría la sesión de fotos, mientras bebíamos una rica limonada, era un viernes soleado. A los 10 minutos de estar conversando llegó el fotógrafo, al parecer solo estábamos mi amiga, el fotógrafo, Frank y yo, pero la maquillista y otras asistentes llegaron casi detrás del fotógrafo. Estaba todo listo para iniciar con los flashazos de la cámara.

Descubrí que tomarte selfies muy recurrentemente no te hace una profesional ante la cámara, sin duda. Pero las palabras de Frank me llenaron de mucha autoconfianza, me sentí bella y poderosa, aparte de importante, estábamos ahí por mí, así que traté de usar esos pensamientos para lucir espectacular en las fotos.  El ambiente se sentía muy jovial, todos muy sonrientes y amables, quién diría, ya que yo siempre había pensado que las personas en este medio eran “sangronas”, déspotas y engreídas, todo lo contrario. Al terminar con la sesión, me fui a cambiar de ropa y a quitarme un poco el maquillaje del rostro para no llegar así a la casa, cuando regresé no vi a Frank y a mi amiga, los demás se habían seguían levantando el set, salí a la calle y los encontré en su auto. Le agradecí mucho por la oportunidad, y él muy amable se ofreció a llevarnos a casa, y aceptamos, a estas alturas ya habíamos descartado que fuera “trata de blancas” (hahaha). Durante el recorrido no pudo faltar la charla y ese tal Frank resultó ser muy agradable, parecía un chico de 20 años en el cuerpo de un hombre de 40, por su actitud tan juvenil. Frecuentaba todos los antros de la ciudad y todos los lugares donde los jóvenes se reúnen los fines de semana para pasarla bien, estaba muy inmiscuido en la vida joven.

Primero pasamos a dejar a mi amiga a su casa, y la idea era después dejarme a mí, pero cuando nos quedamos solos en su auto, de repente me pregunto ¿Te invito a comer? Y yo rápido dije que sí. Desde que se había ofrecido a llevarnos a casa pensé que era una actitud un poco antiprofesional, pero necesitábamos el aventón. Y después, cuando de repente me invitó a comer, no pude evitar pensar que posiblemente este tipo era un casanova que se aprovecha de su estatus para ligar con chicas más jóvenes que él. Pero no me importó mucho porque, en realidad, si era el caso o no, yo podía aprovechar a pasar un momento agradable con alguien agradable. Así que dejé de lado esos pensamientos, no me quería preocupar mucho ni dejar de lado la emoción que seguía experimentando en mi cuerpo por toda esa adrenalina de haber participado en una sesión de fotos profesionales y sentirme una estrella, aunque fuera solo un momento y tampoco quería parecerme a mi mamá, toda preocupada y juzgándome desde mi interior, ¡Fuera pensamientos aburridos!

Llegamos a un Restaurante bastante “nice” donde al parecer Frank era cliente frecuente, lo saludaban por su nombre y lo trataban como si se tratase de una persona muy importante, y eso se sintió bien, ir acompañada de una “celebridad”, ¿acaso estoy con una celebridad y no lo sé? Pensaba y me puse un poco nerviosa, pero intenté disfrutar el momento, era muy amena la platica y su compañía. Al ver el menú todo parecía costoso y no tenía idea de qué pedir porque los nombres de las comidas estaban en francés, y me di cuenta de que yo no sabía nada de esto y no quería verme muy ignorante así que le dije que iría al baño, que confiaba en su buen gusto, que pidiera por mí y me sorprendiera con algo rico. Al volver a la mesa ya había pedido y teníamos una botella de vino, supongo que era un vino costoso, ¡estaba delicioso! En fin. No puedo negar que desde el día de la entrevista quedé cautivada por su clase, tiene tanta personalidad y parece un hombre muy culto.

Conversamos un poco antes que nos trajeran la comida, no sé qué rayos comí, pero estaba delicioso todo, y me sentí un poco apenada porque yo no sabía usar todos los cubiertos y tenedores de la mesa, de repente me acordé de la película “pretty woman”, hahaha sí, ya sé, yo tampoco pude evitar reírme de mí misma pero él fue bastante lindo al entender que no sabía nada de “etiquetas” y me dijo que comiera con confianza y disfrutara de la comida. Me hizo sentir más que bien, porque me dijo que si entraba al mundo del modelaje tenía que aprender todas estas normas de etiqueta pero que habría tiempo para eso, que nadie nace sabiendo las reglas sociales, se aprenden y yo las aprendería también.

 

Disfruté mucho de la comida y el vino. Al terminar fuimos a su departamento que estaba cerca del restaurante, me invitó a pasar y acepté, y me gustó que fue muy respetuoso en todo momento, jamás insinuó nada, de hecho, me pareció muy sexy que me respetara, que no se insinuara para hacer algo más sexual. Al ver su departamento quedé impresionada, y aunque intenté fingir mi asombro posiblemente él se dio cuenta de ello. Es un departamento minimalista, una decoración que solo un profesional puede lograr, un santuario para cualquier persona obsesionada con el orden y la belleza. No sé cuál haya sido su intención, pero al parecer me estaba presentando su estilo de vida, si ese era el caso, quedé maravillada en ese momento.

Fue rápida la parada a su departamento, solo recogió algo que necesitaba y me llevó a mi casa, al otro extremo de la ciudad.  Eran casi las 9 de la noche, le agradecí por todo y por la oportunidad de trabajar en su agencia, y me bajé de su auto, un auto de lujo y hermoso por cierto. Al entrar a mi casa noté que mi mamá no estaba y cuando me asegure que así fuera, grité de emoción y corrí hasta mi habitación y me aventé a la cama, ya llevaba casi toda la tarde aguantando la emoción, estaba encantada con ese día, todo había sido como irreal, si me llamaban o no para trabajar en alguna publicidad no me importaba mucho ya en ese momento porque había disfrutado tanto de ese día que todo lo demás parecía irrelevante. No tenía idea de lo que sucedería después, comenzaría a vivir mi sueño. Pasaron dos días y me llamó por teléfono Frank. Para una contratación en una publicidad. Tenía que ir al estudio a las 3 de la tarde, eran las 10am y para mí suerte ese día no tenía clases. Al colgar el teléfono me pregunté si ¿acaso no tienen una secretaria que se encargue de este tipo de llamadas? No me quise sentir elevada como para pensar que Frank llamaba solo por mí porque yo le interesaba de otro modo. Imaginaba que había muchísimas otras chicas mucho mejores y más bonitas que yo en su medio, ¿Por qué se fijaría en mi específicamente? Bueno, para mí suerte, estaba equivocada. Sí le importaba yo, ¿Por qué? Aún no lo sé.

Bueno al llegar al estudio, trabajé por primera vez y se sintió excelente. Sabía que ganaría dinero y qué mejor que haciendo algo que disfrutaba y sin esfuerzo alguno. Firmé el contrato con la agencia y era un hecho, ahora sí debía contarle a mi mamá todo. Nuevamente Frank se acercó a mí y me invitó a salir para celebrar mi primer contrato de publicidad. Yo estaba muy feliz y alegre, acepté inmediatamente, como de costumbre. Y fuimos solos, de nuevo. Ahora sí me atreví a preguntarle por qué me invitaba a salir, ¿si era así con todas las chicas o solo conmigo? Me dijo que sólo yo le había gustado así, que él siempre ha sido muy profesional, pero en la entrevista, le gustó mucho mi forma de ser y que a pesar de que soy una chica muy bonita aún conservo mi ingenuidad y soy una “niña de casa”, que él está acostumbrado a que las chicas en este medio sean tan fiesteras, “niñas mal”. Que no quería dejar pasar la oportunidad de estar con una chica tranquila, bella e inteligente a la vez. Y ahí nos destapamos las máscaras. Ya nos habíamos declarado básicamente, la mutua atracción.

Y así comenzó lo nuestro, los momentos que he pasado junto a él me los guardo celosamente solo para mí, pero aprendí algo importante de todo esto: que la felicidad depende de mi misma, que si no me atrevo a hacer cosas nuevas me privaría de las experiencias bonitas de la vida, por ejemplo mi relación con Frank es ocasional, al mas puro estilo sugar baby y sugar daddy pero no tenemos una relación formal, de vez en cuando nos vemos, disfrutamos juntos y no hay nada de ataduras, no tengo conocimiento de nuestro futuro juntos, pero todo lo que ha sucedido en estos pocos meses y lo que me ha dado han sido muy gratificantes para mí, él me abrió las puertas a un mundo que siempre había deseado lleno de halagos, viajes, estabilidad económica y aprendizaje.

 


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