Sugar baby

Hoy es uno de esos días en los que me siento increíblemente feliz y me gustaría compartir con todo el mundo mi experiencia como sugar baby

Me llamo Samira, tengo 20 años y a mi corta edad creo que ya estoy comenzando con el pie derecho, viviendo justo como había soñado.

Mi vida comenzó a ser mejor desde que soy porrista en un famoso equipo de béisbol en una ciudad fronteriza, (prefiero mantener cierto anonimato, por consideración a mi Sugar daddy) desde que trabajo en este rubro tengo más oportunidades de todo tipo. No cabe duda que vivimos en una sociedad materialista y superficial, y aunque no estoy del todo de acuerdo, tampoco desaprovecharé la oportunidad.

Hasta hace poco vivía con mis padres, siempre había sido bien portadita y pedía permiso para todo. Pero una vez cumplidos los 18 años, mi independencia empezó a fluir. Soy originaria de Sonora, pero me mudé otra ciudad fronteriza apenas cumplí los 19 años, en contra de la voluntad de mis padres, pero a pesar de ello, me apoyan en las decisiones que tomo. Ellos han sido siempre mi ejemplo a seguir.

Solía ser una chica ingenua, pero una vez recibida la primer traición en esta nueva ciudad, aprendí la lección. Me había hecho amiga de una chica del trabajo, otra porrista y edecán, hasta que un día se le ocurrió revelar mis secretos y debilidades a las otras chicas, fui carne de cañón, me comieron viva. Pero supe reponerme de ese golpe, y me volví casi igual o peor que ellas, en ese medio hay que saber cómo moverse, pues está lleno de envidias e hipocresías. Puede que seas una buena persona, pero debes saber dar el primer golpe, saber cómo tratar con esta gente banal.

De mi desempeño como porrista puedo decir que hago lo mejor que puedo, siempre. Tanto que tengo fans que muestran mi nombre en carteles durante las exhibiciones de porristas en los juegos. Hombres y mujeres, no solamente soy apreciada por el sexo opuesto. Pero de todas esas bellas personas destaca alguien muy particularmente especial. Mi grandioso y adorable Sugar Daddy.

El proceso de conquista y su increíble personalidad hacen que nuestro acuerdo sea mas que perfecto.

7 meses atrás era solo un señor amable y desconocido que me causaba cierto desagrado. Al inicio tomé mal sus halagos. Pero como era de esperar, él supo cómo ganar mi atención. Siempre me hacía llegar a los vestidores un ramo de rosas, con una nota que contenía palabras dulces pero que me parecían invasivas, o muy hostigante hasta cierto punto. Siempre pregunté quién era esa persona, pero él quiso mantener el anonimato un mes al menos antes de permitirme ponerle rostro a ese fiel adulador.

Después de tantos ramos de rosas y tantas bellas palabras, comencé a tomar un ligero cariño a ese admirador secreto. Cada que recibía el ramo de rosas no podía evitar dibujar una enorme sonrisa en mi rostro. Y es muy posible que él notará mi agrado a sus detalles.

De admirador secreto a sugar daddy

Porque fue al poco tiempo de sonreír con sus detalles, que se decidió por presentarse conmigo cara a cara. ¡Vaya sorpresa la mía! Era un señor de unos 50 años. Aunque es apuesto, y tiene buen porte, no imaginé jamás que ese admirador sería muchísimo mayor que yo. Y debo confesar que sentí una ligera decepción pero que afortunadamente se disipó rápido por su encanto como persona. Una mujer fácil se olvida de la edad así.

Recuerdo que fui un poco grosera cuando me invitó a salir por primera vez, le respondí muy indiferente y dejándole sentir pocas ilusiones a que algo sucedería. Pero él fue muy paciente. Pasaron 2 semanas y volvió a preguntar, pero en este lapso siguió siendo el mismo hombre dulce y encantador. Mientras yo me disponía a salir con un chico apuesto, me sentía soñada con ese joven, pero oh decepción, era un completo patán. Fui rescatada de las garras de la ignorancia y conformismo por mí adorable Alfonso.

Solo salí una vez con el chico patán y después de eso pensé que posiblemente no perdía nada saliendo con el señor amable que finalmente me hacía sentir muy bien y siempre me hacía sonreír, creo que es la mejor decisión que pude haber tomado, justo en el momento indicado. Me invitó a cenar a un lugar muy lindo y también fue una cena increíblemente deliciosa. Saliendo de un partido de béisbol, estábamos celebrando que nuestro equipo había ganado. En esa ocasión pude apreciar la diferencia de salir con un patán poco hombre, a salir con un hombre con toda la extensión de la palabra, todo un caballero, de esos hombres muy escasos actualmente. ¡Un bello unicornio!

Desde esa cena pensé mucho en él, quería volver a verlo, quería volver a sentirme así como me sentí con él, tan especial como él me hizo sentir, tomada en cuenta, admirada por alguien, todo eso y más. Fue algo muy parecido a la obsesión. Me sorprendí yo misma de saber cómo era posible que este señor había logrado su objetivo, ya me tenía comiendo de su mano. 

Y yo creo que su persistencia era algo, un poco dulce y tierna. De pronto pude valorar que las emociones de una persona así como él, pueden derribar con gran facilidad a la belleza física de un joven de mi edad, que básicamente, no tiene nada más que ofrecer, en cambio mi Alfonso, tiene muchas cosas qué ofrecer y una de ellas, ¡Dinero! No sé si sea el dinero o que realmente él es un amor de persona. Pero me siento en las nubes con él.

Para la segunda salida juntos me dio una de las sorpresas más lindas que pude imaginar, estábamos sobre el cofre de su auto en un mirador de Ensenada, contemplando el mar, por cierto era un día bello con el cielo completamente azul, despejado de nubes, cuando de repente, una avioneta de esas que escriben mensajes en el cielo, pasó dejando el mensaje: Mi princesa <3. Me dijo, tú eres mi princesa hermosa y otras bellas cosas que me dijo en ese momento, sé que puede sonar muy pronto que en la segunda salida ya nos referimos con cariñitos. 

Pero tenía tiempo tratando de conquistarme y eso cuenta, fue cuando «me cayó el veinte» de que esto se estaba poniendo cada vez más interesante, aparte que ya estaba en mis pensamientos desde un poco tiempo, porque con cada detalle iba ganando cada vez más mi atención y por supuesto, por añadidura, mi cariño y consideración. Era la primera vez que me daba la oportunidad de estar con una persona mayor que yo. Y creo que hice bien, porque a partir de qué se estoy con él, las cosas han comenzado a ir mejor en mi vida.

En la tercera cita me llevó en su yate a mar abierto, y para mi gran sorpresa, logramos ver una ballena, en Ensenada es un evento muy famoso, así que cada año cientos de personas pagan para que las lleven a mar abierto a ver a las ballenas, y no siempre se corre con la suerte de verlas, pueden pasar horas sin ver una sola ballena, pero parecía que como una señal cósmica, la suerte estaba de mi lado, todo era perfecto y obtuve esa bella vista en compañía de calidad, mientras bebía un delicioso vino que me compró en un viñedo de Valle de Guadalupe, porque antes de irnos al mar, pasamos a una degustación de vinos y queso, que por cierto, ha sido completamente nuevo para mí.

Nuevas experiencias como sugar baby

Yo pretendía ser conocedora, al igual que él, y en un acto de vergüenza me descubrió las intenciones, me evidenció pero de un modo amable, me dijo: princesa no tienes que fingir saber algo, conmigo sé solo tú misma, a mí me gustas tal cual eres, si algo no sabes, aprenderás y eso no te hace menos inteligente ni tonta, es de sabios preguntar. Me hizo sentir cómoda con ese comentario, porque sí me sentía, un poco fuera de lugar, en desventaja por no saber tanto como él. Y vaya que sí he aprendido muchas cosas a su lado.

En la cuarta entrega de tiempo compartido, me llevó a Los cabos, yo siempre había querido conocer ahí, y quedé maravillada con el mar y la gente, todo es magnífico desde esa parte del mundo. Dormimos en habitaciones separadas, siempre supo respetar desde el inicio, mi pudor estaba seguro a su lado siempre, no me insinuó nada sexual en ningún momento, no digo que es un santo, pero su paciencia es una buena técnica para hacer que una mujer pueda elegir el momento indicado de llegar a la intimidad con él, porque es tan caballeroso y dulce que cualquiera desea tenerlo en la cama sin ningún impedimento. Te hace pensar que así serás tratada en el acto sexual y eso es aparte de tierno, sexy. Tampoco me equivoqué en eso con él.

Oficialmente soy ¡ SUGAR BABY!

Duramos un fin se semana en ese edén oceánico, yo rentaba en un departamento muy modesto, una ubicación muy fea, nada bonito, y pasaba carencias de dinero, mi trabajo es bueno, pero vivir sola es complicado, a veces no alcanza el dinero para darte un gusto, y en mi medio de trabajo la imagen lo es todo. Y con Alfonso todo eso se solucionó. De aquel viaje en los Cabos hubo la oportunidad de llegar a un acuerdo, me propuso ser su Sugar baby oficialmente, yo tengo una amiga que es parte de esto, y sé de qué se trata, aún así jamás se me habría ocurrido a mí, y me gustó la idea rápidamente, porque sé que hay muchos beneficios de este modo, principalmente el aspecto económico.

Cuando me lo propuso, quiso que le diera exclusividad, yo no vi mal esto, mientras yo pudiera gozar de lo que él me ofrecía, y claro que tenía la certeza de que saldría ganando mucho aquí, tan solo con ver alrededor y mirar donde me encontraba en ese momento, no pude dejar pasar esa oportunidad. Cómo bien dicen, me cayó como anillo al dedo. 

Yo no quise ser inoportuna, independientemente de que él es un hombre extraordinario, no le quise preguntar si él también me daría exclusividad, tampoco quise que pensara que yo sería una chica posesiva que le causaría problemas, así que trate de tomar mi papel muy en serio desde el primer momento que se declaró oficial el acuerdo.

Mi primer viaje al lado de mi sugar baby

Terminó ese fin de semana mágico, y volvimos a nuestra concurrida ciudad fronteriza, en un vuelo relajado, nos despedimos y en ese momento, me dio un sobre que contenía 10,000 pesos. Al ver la cifra me fui para atrás, era básicamente lo que ganaba en casi un mes, y recibir esa cantidad de dinero en un minuto fue increíblemente genial. Me dijo: este es el comienzo de algo que puede ser o muy bueno o muy malo, eso lo decides tú mi princesa.

Quisiera decirles que ese dinero lo invertí en algo productivo, o que pagué cosas importantes pero no fue así, honestamente me dejé llevar por la emoción del momento y me volví loca con las compras. Me fui de «shopping». Compré de todo y no escatimé en precios.

Pensé que podía verlo como una inversión a mi imagen, verme más linda para mi nuevo Sugar daddy, pero aquí entre nos, era la vanidad justificando mi descontrol. Comprobé que realmente sí tienen razón quienes dicen que no hay mejor terapia que ir de compras, yo lo sentí, esa felicidad al ponerte las zapatillas que te gustaron y llevarlas contigo. 

Esa blusa hermosa o ese pantalón que estiliza tus glúteos. La ropa bonita y cara que hacía tiempo te querías comprar pero que no podías. ¡Ese día rompí el molde con la economía de mi hogar! No hubo remordimiento.

En la siguiente ocasión que lo vi, que fue como a los 5 días. Me dio otra cantidad de dinero similar. Pero por supuesto, para esta segunda entrega económica, ya supe ahorrar. Y desde esa ocasión, sí me doy mis gustos de vez en cuando. Pero recientemente me mudé a un mejor lugar. Él lo paga, pero aún así me da mi dinero, y yo he vuelto a la universidad que había dejado en pausa por un tiempo. Veo a mi SD cada tres días aproximadamente, y siempre es grato encontrarme con él, recientemente estoy contemplando tramitar mi visa, de obtenerla, los viajes serán cada vez mejores con él. 

Nuevas experiencias, nuevos horizontes, todo pinta bien. El dinero que me da lo utilizo para pagar mi colegiatura, y ahorro el resto, porque aparte de esto, sigo trabajando como porrista y afortunadamente él me apoya en eso, sabe que lo respeto y que aunque este medio es frívolo, confía en mí.

 

Apenas tengo 20 años y quiero aprovechar al máximo esta nueva oportunidad de hacer dinero.


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