Conocer el mundo, mudarte, comenzar la universidad, iniciar un nuevo negocio; como sugar baby la meta la pones tú y nuestros queridos Sugar daddies pondrán la ayuda.

¿Por qué deberías convertirte en sugar baby?

Actualmente existen un sin fin de maneras de lograr relacionarnos con las personas que nos atraen, maneras que van más allá de la típica relación de noviazgo que por años venimos conociendo. Y por mucho las relaciones azucaradas (Los famosos Sugar daddies y Sugar babies) son de los estilos más exitosos en cuanto a relaciones nos referimos, ya que esta forma de relacionarse se caracteriza por aprovechar al máximo los buenos momentos y los placeres que esta vida nos ofrece, la sinceridad que manejan este tipo de parejas las aleja del drama, aquí ambas partes consiguen lo que están buscando.

El éxito de las relaciones azucaradas es un hecho que no está en tela de juicio, pero está claro que la manera de manejarte en el mundo azucarado va a definir que tanto éxito y que tan beneficiado puedes llegar a verte dentro de el. Si eres sugar baby deberás aprender a canalizar de la manera correcta la ayuda que recibes de tu sugar daddy.

Experiencia sugar baby : Vanessa

¡Hola qué tal! Me llamo Vanessa y tengo 28 años, soy originaria de Guanajuato. Soy mamá soltera, universitaria y también trabajo de lunes a viernes en mi propio negocio. Soy lo que denominan actualmente “mamá luchona”, y yo lo digo de modo sarcástico por supuesto, ya que el término me parece un poco “tonto”. 

Estoy cerca de los 30 años y para ser sincera, ¡se siente muy extraño!, porque es muy distinto a como pensé que sería. No pensé nunca que la situación es un poco difícil en nuestro país, ahora entiendo a mis padres en muchos sentidos, esa es, por mencionar, una de las cosas raras de esta edad: empezar a entender a los adultos, ¡Oh sorpresa! Ya eres adulto también.

Siempre fui muy soñadora con el amor. Cuando era adolescente pensaba en ese típico amor inesperado de las películas, ese que surge mágicamente, y en el que les pasa de todo, desde drama hasta felicidad pura, “juntos por siempre”, pero la vida me dio una probada de realidad cuando tuve a mi hija.

Las cosas no siempre salen como una espera, y ante las adversidades, tienes que encontrar el modo de salir adelante, y es complicado hacerlo sola, no digo que sea imposible, pero cuesta adaptarse a los cambios, la maternidad puede cambiar a cualquiera. 

La probada de realidad que mencioné antes era por mi fracaso amoroso con el padre de mi hija, era un chico de mi edad, teníamos 20 años los dos, demasiado jóvenes para ser padres. Supongo que él se haya asustado con la paternidad y huyó. Tiempo después volvió y por mi parte, no quería saber absolutamente nada de él, pero le permití acercarse a su hija, finalmente el problema era entre nosotros, la niña es libre de culpa.

Cuando estuvimos juntos era inevitable estar enamorados, vivir al máximo nuestro momento como pareja, hicimos tantas cosas juntos y como cualquier pareja ingenua, hicimos planes a futuro. Pero la situación nos rebasó, así que todo se terminó con la llegada del nuevo bebé. Amor real definitivamente no era. 

Y fue cuando entendí que el romance de las películas pues no existe, al menos no, así como lo exponen, más adelante entendí que puede llegar a suceder con algunas modificaciones, pero con el paso del tiempo la madurez te ayuda a darle otro enfoque a la vida, bien dicen que cada quien habla de la feria como le va en ella. 

Me atrevo a decir que nadie, sin excepción, se ha salvado de las malas jugadas en el amor, pero casi todos aprendemos a sobrellevarlo, y aprendemos a ser más desprendidos del drama y más aprensivos a vivir el momento, que es mejor así. ¿Para qué sufrir innecesariamente?

Encontré el modo de disfrutar del romance tras las decepciones amorosas de colegiala. Fue así cómo me convertí en sugar baby. Cuando ya tenía en mente la idea de vivir alegremente el momento, no clavarme tan rápido, ni tampoco idealizar a ningún hombre. Ser más realista, funciona. Darle tiempo al tiempo.

Yo trabajaba en un hotel en la ciudad de Cancún, estuve viviendo en esa ciudad más o menos 4 años, era recepcionista bilingüe, y mi madre se había ido conmigo, para las dos era una especie de aventura y nos apoyábamos mutuamente, siempre hemos sido muy cercanas y cuando papá falleció, la invité conmigo, y fungía como niñera-abuela de día y madre por las noches cuando yo llegaba del trabajo, teníamos buenas charlas antes de dormir.

Me había portado bien durante mucho tiempo, pero por alguna razón, tal vez la misma naturaleza humana tocó a mi puerta, y me ganaron las ganas de tener compañía del sexo opuesto. ¡Me faltaba el calor humano! Y comencé a salir los fines de semana, y antes que nada debo aclarar un detalle, sí le pagaba a mi mamá por su tiempo de niñera. Nunca me ha gustado deberle nada a nadie. 

Entonces, cuando estaba de antro, conocí a algunos hombres, me divertí a lo grande, y cualquiera que haya estado en un antro de Cancún un fin de semana, ya sabe de lo que hablo. Me sentía bien, estaba recuperando el tiempo “perdido”, me estaba reencontrando a mi misma. 

Relaciones donde todos ganan

En una de esas noches de locura conocí a un señor de 55 años, un canadiense muy alegre, que hablaba muy bien el español, por cierto. Fue la mejor compañía que había tenido en mucho tiempo. Bailamos hasta más no poder. Y entre platica salió a relucir que se estaba hospedando en el hotel donde yo trabajaba, por lo que me lo volvería a encontrar muy pronto sin duda.

Él venía a México muy seguido porque tenía una empresa aquí y tenía que venir a supervisar sus negocios. No me involucré mucho en los detalles de su profesión, me enfoqué más en su generosidad y con ello me refiero a su dinerito, fue muy esplendido desde el inicio.

Cuando nos encontramos nuevamente en el hotel fue como dos grandes amigos que se conocían de hacía muchos años atrás, claro que había cierta atracción que se respiraba en el aire; a mi me gustan los hombres mayores desde hace mucho tiempo y sobre todo inteligentes, como este ejemplar.

Volvimos a salir en otra ocasión, y nació el romance esperado. Desde el comienzo todo fue muy claro, ambos expusimos los deseos y lo que esperábamos el uno del otro. Por lo que nunca hubo complicaciones en nuestro acuerdo. Se ofreció a pagar mis gastos a cambio de mi compañía como pareja ocasional, y así fue como fuimos dando paso a este asunto de ser sugar daddy / sugar baby.

Él venía a México cada 3 meses, y permanecía algunas semanas a veces un mes entero aquí, por lo que el tiempo juntos era muy bueno y de calidad. Lo que siempre me gustó de Joe fue que a pesar de estar lejos siempre me enviaba mi dinero, como había quedado al inicio. 

En el acuerdo estableció que pagaría mis gastos, siempre el estimado era de $4,000 pesos a la quincena, pero él siempre me daba más que eso, a veces hasta $20,000 pesos a la quincena. Sin contar que cuando estábamos juntos me compraba cosas y viajábamos al menos un fin de semana a cualquier lugar en México o Latinoamérica, con él conocí el resto de este continente, fueron increíbles los viajes en su compañía. 

Estuvimos juntos por dos años, en ese tiempo traté de aprovechar al máximo los recursos de los que él me proveía, pagué por adelantado algunas cosas, como mi terreno que estaba en pagos, construí una casa pequeña con la idea de ampliarla a futuro. Y cosas por el estilo.

Fuimos muy cercanos todo el tiempo, y yo me sentía protegida con su presencia, porque sabía que cualquier inconveniente que se presentara él me apoyaría de la manera que fuera, sea lo que sea poder contar con una persona incondicionalmente, trae paz mental a cualquiera.

Joe fue mi primer sugar daddy y aunque yo era nueva en ese rollo, no fue nada difícil aprender el modus operandi de las relaciones de ese tipo. Aparte supongo que, de cierto modo, él fue quien dirigió la relación por el camino correcto. Tanto yo como mi pequeña familia disfrutamos de sus beneficios, porque en algunas ocasiones salimos a comer como “familia” y siempre se portó muy amable con mi gente querida, en otras ocasiones también salimos juntos de viaje.

Yo pretendía que tenía una hermosa familia, que todos éramos felices y es que, realmente lo éramos, pero lo de familia pues claro que no, era una “linda farsa”. Aunque no vas por todos lados dando explicaciones a los desconocidos, ¿cierto? Sin embargo, es divertido pasear con la pantalla de una vida que no era la mía realmente.

Ya para esas fechas me había deshecho de la fantasía del romance de películas, ya tenía claras mis metas y había aprendido a perfeccionar mis métodos para satisfacer mi necesidad de “calor humano” de esta manera. Aprendí a ver el lado positivo de no tener a una persona casi las 24 horas del día a tu lado, si no que en la distancia también se pueden procurar las relaciones, solo haciendo buen uso de la tecnología, y que en los encuentros sabe más rico compartir el tiempo juntos, porque tratas de disfrutar lo más posible. 

Cuando llegó el tiempo de cerrar con nuestro ciclo juntos, quedamos en buenos términos, siempre cordialmente y siempre con respeto. Cada uno siguió sus caminos, y no diré que no sentí nada, claro que dolió un poco, pero ya cuando eres madre y tienes prioridades más grandes en la vida, no te puedes dar el lujo de caer, e incluso si quieres, no tienes el tiempo para hacerlo. De momento ya le había sacado el mejor provecho a ese gran hombre. 

Pasaron 5 meses tal vez, cuando conocí a otro sugar daddy, esta vez sí busqué la situación, ya tenía la buena experiencia del anterior, quería intentar nuevamente este tipo de relación, y fue igual muy buena, aparte ya sabía cómo sobrellevarla y cuáles son las reglas importantes para seguir. 

Mi sugar daddy

Esta ocasión duró un poco menos porque la persona con la que empecé a salir solo estaba temporalmente en Cancún, por cuestiones laborales y regresaría a USA en 6 meses, así que teniendo en cuenta el tiempo estimado, puse en marcha el plan de lo que haría con su apoyo.

Para ese entonces tenía en mente cursar algunos diplomados que me servirían para mi desempeño laboral y en el área independiente, porque tenía la idea de poner un spa en esa época, pero no lo hice, cambiaron mis planes, como sea doy unos masajes increíbles, y aparte tomé lecciones de Inglés y Francés, todo eso lo pagué con el dinero que Ben me daba. 

Actualmente estoy saliendo con un hombre de 40 años, llevamos conociéndonos apenas 2 meses, me mudé de ciudad, ahora radico en Tijuana porque escuché maravillas de este lugar y vaya que las buenas lenguas tenían razón. Regresé a la universidad, pude validar las materias que ya tenía sin tener que empezar de cero, planeo prepararme más en la vida, porque tengo una gran responsabilidad con mi hija. Sigo teniendo a mi compañera fiel a mi lado.

De estos escasos dos meses frecuentándome con Jacob puedo decirte que la he pasado muy bien. El pasado fin de semana me quedé en su departamento en San Diego. Ya nos tenemos un poco de confianza para hacer esto y se siente bien, también salimos de paseo y cosas de pareja.

Estoy muy satisfecha con las relaciones de azúcar, en mi experiencia personal han sido las mejores que he tenido, no hay falsas esperanzas, no hay pretensiones absurdas, todo es muy claro desde el momento de dar marcha y esto influye mucho en la construcción de la confianza en la relación. Tengo planes en mi vida y creo que hasta el momento lo he sabido llevar bien, y estoy segura de que sin estos hombres que han pasado por mi vida de esta manera, no estaría a donde estoy actualmente, en serio han sido de gran ayuda para mis proyectos. 

Para tener 28 años no estoy muy atrasada, creo yo. Me faltan solo 9 meses para terminar mi carrera y titularme, ya cubrí todas las colegiaturas con el dinero que Jacob me da. Mi negocio marcha bien, es una boutique de ropa americana de segunda, tengo a una persona que se encarga de atender yo no estoy ahí de tiempo completo, me ha sido suficiente el dinero que él me da. Puedo pasar tiempo con mi hija y dedicarme bien a la universidad. 

La casa que tengo en Cancún la estoy rentando y mi madre vive cerca, ella está al tanto de ese asunto. Ese ya es un ingreso extra que tengo y más adelante, sé que no ahora, pero espero que en unos pocos años pueda emprender otro negocio, después de titularme. 

A Jacob lo veo cada semana, viernes y sábado, y en algunas ocasiones se supone que viajemos juntos. Él tiene una empresa y mi nombre aparece en su nómina, así evita el gesto de darme dinero físicamente, este solo aparece reflejado en mi cuenta bancaria y podemos simular que no sucede, para darle un toque sutil a lo nuestro.

A veces solo me pregunto, ¿Por qué perdí tanto tiempo con hombres que no me dejaron ningún provecho y, al contrario, solo dejaron pérdidas? Llegó a pensar que el concepto de amor convencional no existe, y quien lo haya experimentado es un unicornio.

 

Me quedó con las relaciones de azúcar porque he satisfecho mis necesidades en ellas. Es divertido y confiable, no hay engaños y todos salen ganando siempre. 


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