Había una vez una chica tan, pero tan ambiciosa que decidió convertirse en Sugar baby para satisfacer todos sus caprichos y qué crees, ¡funcionó!

Me encanta revivir mis hazañas al recordar todas y cada una de ellas, es una sensación de realidad pura, y, sobre todo, me gusta compartir mis anécdotas con los demás, y hoy te contaré básicamente toda mi experiencia como sugar baby, con suerte y una de ellas te servirá para decidirte y adentrarte dentro del mundo de los papis dulces.

Como toda buena historia, siempre hay un pasado borroso del que usualmente me muestro evasiva, pero en esta ocasión quiero ser completamente transparente. Mi intención es contarte todo.

Soy Brenda, tengo 23 años recién cumplidos, nací en Guatemala, y sí, como te imaginarás mi infancia fue abundante de carencias de todo tipo, nacer en un país en vías de desarrollo es muy difícil. Para quien lo haya vivido en carne propia y logró salir adelante, conseguir el éxito de tu propia vida, ¡salud!  Eres de las mías.

Mi corazón y mis sueños siempre apuntaron más alto 

Recuerdo vagamente las carencias de mi niñez, veía los comerciales de la TV y me entusiasmaba con la fantasía de poseer todas las cosas que en ese entonces eran imposibles, los mejores juguetes, una casa decente, y cosas por el estilo.

A pesar de que mi entorno se rodeaba de la decadencia, yo siempre sentí que no pertenecía a ese lugar, mi corazón y mis sueños siempre apuntaron más alto. Es como si hubiera nacido sabiendo qué es lo que quería de mi vida. 

Recuerdo muy bien que mi adorada tía Luz siempre me decía que con la clase se nace, que no importaba el lugar ni la compañía, que una mujer con clase siempre se debía comportar a la altura de las circunstancias, y prácticamente hice de esas palabras mi religión. 

Cuando naces en un ambiente lleno de desventajas sociales, necesitas ser muy astuta y pilla para sobrellevar la situación y salir a flote. Verás, en mi lugar tienes pocas opciones para realizarte. Si eres una mujer bella tienes más oportunidad de pescar un buen partido y aprovechar de sus beneficios, y el plus, si eres más inteligente, sabrás aprovechar esa oportunidad para terminar una carrera y ser “alguien” en la sociedad. 

Te hablo de cuando cumplí los 20 años, poco antes, claro que no tenía esa madurez necesaria para canalizar esos beneficios en algo productivo. Cuando descubrí el poder de mi belleza para conquistar hombres y más que nada, para conquistar el dinero, al inicio fue cosa de gastarme todo el dinero que caía en mis manos. 

Nunca olvidaré la primera vez que recibí un obsequio costoso de uno de mis galanes. Teníamos un mes viéndonos, él era un ingeniero mexicano de 30 años, que estaba en Guatemala por cuestiones de trabajo, recuerdo que me había enamorado de él muy rápido, más bien, me había enamorado de sus atenciones. 

Cuando eres pobre todo te parece lo máximo, seguramente el obsequio en cuestión fue una ganga para ese chico, pero yo me sentí soñada. Y caí rendida al pie de su cama, fue mi primera vez en la intimidad con alguien. Me causa ternura recordar mi pasado en esas circunstancias. Nadie nace siendo experto y yo no nací sabiendo el arte de la seducción ni del trueque, ahora sé que hay que saberse cotizar bien.

 «Entre más alto pones el precio por increíble que parezca, más te desean»

¿Dónde conocí a mi primer amor? Lo conocí en el restaurante donde trabajaba como mesera. A ojo de buen cubero, ese comensal me vio pinta de buen prospecto y me conquistó. Los pocos meses que estuvimos juntos fueron suficientes para aumentar mis expectativas.

Antes de ese ingeniero mexicano había tenido pretendientes jóvenes, de mi edad, chicos “insignificantes” al lado de los hombres que han sido verdaderamente importantes en mi vida. No me lo tomen a mal, pero honestamente la belleza radica en el dinero, para mi claro. Y es muy seguro que mi concepto de belleza de la vida se debe a mi pasado oscuro del que tanto reniego. 

Gracias a él se agrandaron mis ambiciones, ya que siempre alardeaba de lo bella que soy y de lo bien que me iría en México, yo por supuesto me sentía halagada pero no tenía la entera consciencia de sus palabras. Sólo correspondía con una tierna sonrisa, pero mi verdadera yo estaba muy dormida aún. 

llegó el momento de despedirnos, se terminaba su contrato y tenía que regresar a su México lindo y querido, me dijo que si algún día me animaba a ir sería recibida en su casa. Y  bueno yo le tomé la palabra. 

Sugar baby guatemalteca en Mexico

A los 3 meses de habernos despedido, no dejaba de rondar en mi cabeza la idea de una mejor vida. Y tenía la corazonada que en México encontraría eso que tanto buscaba.  No te imaginas lo que tuve qué hacer para cruzar la frontera como ilegal a México. 

En cuanto pisé tierra mexicana me llegó un aire de esperanza, de que todo sería mejor de ahora en adelante. Y no fue errado el suspiro. Busqué al ingeniero que había prometido recibirme aquí y para mi sorpresa era casado; yo creo que él jamás pensó que yo le tomaría la palabra. 

Marqué al teléfono que me había dado y su voz de sorprendido no pudo ocultarse, me citó en un café de Veracruz puerto, llamado la Parroquia, porque para mi suerte, él vivía en el sur y no quedaba tan alejado de mi ubicación. Te puedo decir que cruzar fue terrorífico, te enfrentas a muchas situaciones desagradables; para cuando le marqué ya me encontraba en esa ciudad, de hecho, esa era mi jugada, como ya sabía que él vivía ahí. 

Tenía a la mano escaso efectivo, apenas me alcanzaría para unos dos o tres días máximo, por lo que sí iba a necesitar de su ayuda. Y el príncipe casado, salió al rescate. Me gusta mucho leer, los libros siempre fueron mi escape de la realidad, y te digo esto porque cuando me encontraba en esa cafetería esperando a Sebastián, mientras tenía junto a mi silla una pequeña valija con la poca ropa decente que poseía, preocupada por los pesos que gastaría en ese café durante la espera, en caso de que él no apareciera. Me sentí tal cual como Teresa de la Insoportable levedad del ser, cuando se atrevió a meterse en los ojos de Tomás con todo y maletas.  

Me sentía angustiada y al mismo tiempo emocionada por las novedades que me aguardaban, todo sería nuevo, no tenía nada que perder. No tengo familia, me crié desde pequeña con unas tías, y no tuve padres en sí, para mí ellas eran mi única familia, y siempre tuve en mente ayudarlas a encontrar una mejor vida, pero primera, debía resolver la mía misma. 

Afortunadamente el susodicho llegó a la hora acordada. Fue grato verlo, o más bien, ver una cara familiar en un país nuevo, aunque al parecer, no sentía lo mismo. Más bien lo noté comprometido y forzado a apoyarme. Cosa que no me importó, la ayuda la necesitaba realmente y no podía ponerme los moños. Él se ofreció a pagarme un departamento mientras me establecía por mi cuenta, me apoyaría con eso, yo tendría que trabajar y solventar mis otros gastos. Me pareció la mejor oferta de la subasta. Lo tomé sin pensarlo. Claro que de vez en cuando él llegaría a “cobrar” el favor. Tú me entiendes.

En ese momento pensé que podría hacer en México para comenzar a solventar mis gastos siendo ilegal las cosas no me serían sencillas, use las únicas cartas que tenía, mi juventud y mi belleza…Ser escort es una opción razonable, eso si quieres salir adelante rápidamente. Y claro, si tienes una profesión no tienes que hacer lo que yo, pero yo no la tenía, así que “decisiones, decisiones”. Esto lo hice a escondidas de Sebastián, dudo mucho que me haya querido ayudar si sabía lo que hacía. Por lo que conseguí un empleo como mesera de un bar por las noches, para disimular, y claro, ahí mismo conseguía clientes. 

Sebastián llegaba al departamento dos o tres veces por semana, pasábamos un rato juntos y luego regresaba a su realidad, junto a su bella y traicionada familia. Yo no esperaba nada de nadie a esas alturas y no fantaseaba con la utopía de la familia perfecta, ya tenía en mente la idea de que sería más astuta y sacaría provecho de los hombres para conseguir lograr mis aspiraciones en la vida, y sin darme cuenta ya estaba haciéndolo. 

Este príncipe casado y comprometido de más ya se había cansado de ayudarme a los 6 meses. Afortunadamente, ya había juntado el dinero suficiente para independizarme cuando lo nuestro se terminó, solo esperaba que se formalizara la disolución y entonces empacar e irme a otro destino más interesante, uno que olía más a dinero: el caribe.

Me mudé a Cancún, siempre había oído maravillas de ese lugar y quería comprobar por cuenta propia, sí me gustó, y mucho, pero dentro de mi aventura no cabía la monotonía por más de 1 mes, así que me la pasé recorriendo el sur de México, el bello caribe en las distintas ciudades, donde me alojaba en hostales o rentaba departamentos semi amueblados por menos de dos meses, me la pasé con ese trote al menos un año y medio. Iba y venía.

Parece que no tenía ni la menor idea de qué hacer con mi libertad. Tenía la sensación de quererme comer al mundo, lo sabía y lo sentía por todo mi cuerpo, pero no sabía cómo hacerlo, de modo que me la pasé flotando como una ligera pluma a merced del viento, el destino era desconocido y los planes, estaban detenidos; realmente estaba disfrutando mi nueva vida, sin el estrés de qué comer mañana, podía darme el lujo de gastar en cosas que antes no habría imaginado.

Un buen día llegó, y conocí a una chica llamada Alejandra, ella venía de Guadalajara, estaba por una semana en Playa del Carmen, nos conocimos por la mera casualidad, ya que estábamos esperando en la barra de un bar, yo esperaba a un cliente, ella tenía pinta de hacer exactamente lo mismo. Así que le hice platica. Y ella amablemente correspondió.

Me contaba maravillas de Guadalajara y otros lugares importantes y de buena economía de México. Así que me entró la curiosidad por abandonar el bello sol y las aguas azuladas del caribe para experimentar nuevos horizontes más al norte y centro de este bello país.

En busca de una mejor vida 

A los pocos días compré un vuelo directo a Guadalajara. Al llegar fue completamente distinto el ambiente, adiós a los shorts y sandalias de playa, aquí parecía todo más sofisticado y de buen gusto, no por eso mi anterior destino era menos interesante, me refiero al cambio abrupto de ambiente. Me gustó un nuevo inicio, resultaba excitante no saber qué esperar. 

Y sí, aquí fue donde inició mi verdadera incursión como Sugar baby. Ya estaba en trámite mi papeleo para vivir legalmente en México, no pretendía que nada arruinara mis planes de grandeza en ese país tan generoso y bello, por lo que quería hacer las cosas bien. Y mientras tanto, tenía que seguir obteniendo dinero del modo que mejor sabía, porque tampoco pensaba en renunciar a la buena vida que ya me había construido aquí. 

Sharing sugar

Conocí a mi segundo sugar daddy en un centro comercial, frente a un aparador. No sé si has oído sobre la ley de la atracción, pero yo me mantengo casi siempre con la idea de creer que, si deseas algo realmente y con todas tus fuerzas, lo conseguirás. De modo que siempre, no importaba a donde fuera, ya sea a la tienda o la lava matica, siempre ir presentable porque nunca sabes cuándo aparecerá un buen prospecto $$$.

Este hombre empresario, de unos 50 años se acercó a mí mientras veía el aparador y me dijo con voz coqueta, “se te vería lindo”, ¿lo quieres? Estábamos hablando de un bolso precioso de más de $3,000 pesos. Y no sé cómo, pero conseguí atraer su atención, y para mi suerte, él era más aventado que yo, ya sabe los trucos, no se andaba con rodeos. Me invitó a cenar, y me propuso llegar a un “acuerdo“ dijo que él disfrutaba de tener a sus “sugar babies”, yo le dije ¡claro te gustan las escorts! Sonrió y me explicó que aunque la línea era muy delgada ser escort y sugar baby no era exactamente lo mismo, me propuso conocernos y ya me iría dando cuenta.

Comenzamos a salir y la experiencia me encanto, yo era su niña y el me consentía todos mis caprichos, gustos y necesidades. Yo no solo pasaba momentos esporádicos de pasión con él, más bien teníamos una relación de complicidad donde nuestro único objetivo era disfrutar de los momentos juntos y él realmente se sentía bien apoyándome, desde ese momento me enamore de lo que representa para mi ser sugar baby. 

Este fue solo el comienzo de mi nueva vida, si bien hasta ese momento los hombres habían llegado a mi vida sin buscarlos, pronto comencé no solo a buscar, si no también a identificar a los mejores sugar daddies, algunos sitios web me han ayudado con eso.

Ahora tengo claro que ser sugar baby y escort no es lo mismo, ser sugar baby no solo representa un beneficio económico, también se trata de disfrutar el momento. No sé qué tan descarada te parezco, pero a mis actuales sugar daddies les encanta mi modo de ser. Han sido espléndidos conmigo. Conozco chicas que solo tienen uno a la vez, y qué bien, yo no me puedo dar el lujo, porque si no tendría que trabajar nuevamente como escort o bailarina y no pienso de ninguna manera volver a esa vida.

Gracias a estos señores he viajado más de lo que habría imaginado, puedo darme las libertades de cualquier persona con la solvencia económica ideal. No tengo que preocuparme en nada más que en mi felicidad. Y no todo es holgazanería, trato de instruirme en clases de lo que sea, ir al gym, mantenerme ocupada y sobre todo aprovechar al máximo la ayuda recibida. 

Los hombres generosos con los que me he topado en la vida han sabido darme lo que he buscado siempre, estoy increíblemente agradecida con este país lleno de gente bella y amable, que me siento tan mexicana al decirlo. Yo sé que no se puede vivir toda la vida de esto y mientras seguiré sacando todo el provecho, para cuando tenga la posibilidad de emplearme con una carrera profesional, lo haré gustosa, de momento, continuaré disfrutando de ser un lindo sugar baby en México.

 

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