Ser sugar baby se convirtió en mi estilo de vida

Cada momento ha valido la pena, no concibo la vida de otra manera, es decir, las aventuras que he experimentado como sugar baby son tan increíbles que no lo cambio por nada.

Me llamo Violeta, actualmente tengo 23 años y vivo en un bello departamento, ubicado en una de las mejores zonas de Tijuana. El departamento y cualquier otro lujo y gusto que me pueda dar son cortesía de mi querido Sugar daddy number one.

Debo confesar que me inicié como sugar baby por gusto, y no por necesidad. Verás, realmente provengo de una familia bien posicionada, pero fui criada en un ambiente aburrido y mojigato, yo no soy esa niña bien que las personas esperan que sea.

Desde siempre he sido rebelde, me gustan las cosas extremas, romper esquemas, de ser como mis padres esperan que sea, muy posiblemente no estaría compartiendo mi experiencia ahora mismo, estaría haciendo algo aburrido y vacío, quizá.

Pero no es el caso, el punto es que me incliné por la aventura, le apuesto a los retos extremos, a lo nuevo, a lo divertido. Fue así como conocí a mi primer sugar daddy, un madurito muy jovial que nada en dinero y yo por supuesto no pude evitar sumergirme en esas lujosas aguas de abundantes posibilidades y comodidades.

Como bien dije antes, no he tenido necesidad o carencias que me orillen a ser sugar baby, esto es simple y puro amor a la camiseta, lo hago porque me llena, me da placer. Ser deseada por hombres pudientes es una droga muy potente, y yo me declaro adicta a esta droga.

sugar baby por simple y puro amor a la camiseta

Todo sucedió dos años atrás, cuando me encontraba en Los Ángeles, visitando a mi madre, aunque mis padres eran divorciados la cercanía y la comunicación con ambos ha sido fluida siempre, y gracias a ello la casualidad me dio un empujón para conocer a Jeff.

Asistí a la fiesta era de una amiga de la infancia, Jeff era amigo de su padre, y se encontraba de paso por su casa, nos topamos en el baño por accidente, yo estaba un poco ebria así que mi atrevimiento se disparó.

Se trataba de un hombre muy apuesto y a mí siempre me han gustado los hombres mayores así que todo encajaba bien. Me caí sobre él, básicamente y lo besé. No sé exactamente cómo sucedió, pero mi atrevimiento le pareció estimulante que no se quiso quedar con las ganas de tener a esta teeneger en estado de sobriedad para disfrutar bien.

Por lo que consiguió mi información con el papá de mi amiga, y me contactó, el pretexto de este caballero fue “saber cómo estaba yo después de la fiesta, si había llegado integra a mi casa”. Cuando recibí su llamada no tenía idea de quien era. Es decir, estaba muy ebria para recordar, ¿sabes?

No sé cómo, pero este señor me logró envolver en sus conversaciones, a diario me saludaba, es un experto, este casanova sabe muy bien cómo hacerlo, pues sus saludos y comentarios en lugar de incomodar y causar disgusto, me causaban intriga, pero intriga de la buena.

 

Yo quería saber más sobre él, finalmente era el tipo de hombre que a mí me gusta y se logró meter en mis ojos. Así que como de costumbre, cada semana cruzaba para visitar a mi mamá, y no dejamos pasar la oportunidad de saludar a este “nuevo amiguito”.

siempre me han gustado los hombres mayores

Nos encontramos en una plaza, tomamos un café y conversamos por horas. No pasó nada más que un buen y agradable momento en compañía de una persona que parecía significar más para mí, poco a poquito. Ya lo traía en la mente a cada rato.

Resulta que era divorciado, se encontraba soltero, y cosas por el estilo, por supuesto esta era la clase de información que te hace sentir que tienes la oportunidad de algo más, pero ¿qué será ese algo más?, ¿acaso algo serio o solo pasajero? Que sea lo que el destino quiera que sea. Pensaba yo en aquellos días.

Como era de esperarse, una cosa llevó a otra cosa y terminamos acostándonos y teniendo una especie de relación casual, fruto de un buen rato en la cama y de las continuas y largas charlas que sosteníamos casi a diario.

Jeff era un caballero con todas las letras, siempre muy atento conmigo, siempre buscaba satisfacer mis más pequeñas e insignificantes necesidades o caprichos.

Yo la verdad es que nunca he trabajado antes en mi vida hasta hace apenas unos meses, y debo decir que ha sido gracias a Jeff que conseguí este empleo, claro, si a esto se le puede llamar empleo.

 

Su ex esposa tiene un spa y salón de belleza de renombre, así que él me ofreció apoyar con la prueba de sus paquetes y productos y publicar reviews en algunos sitios webs para publicidad. Básicamente me pagan por recibir tratamientos de belleza gratis y similares de un spa. Dudo que la señora sepa quién soy realmente y la relación que tengo con su ex. 

Relaciones de azúcar: La relación y el acuerdo perfecto

Jeff y yo aún nos frecuentamos, a veces cada quince días y en algunas ocasiones pasa un poco más de tiempo entre cada encuentro. Y te puedo decir que con él he pasado momentos tan maravillosos y se ha forjado una buena amistad.

Ambos somos tal para cual, similares, por la misma razón una relación más seria y formal sería imposible, pues somos dos almas libres, no pertenecemos a un solo sitio, ni a una sola persona, siempre estarán presentes las ganas de algo más. De algo nuevo. Pero el mutuo aprecio que nos tenemos estará de igual manera, intacto.

Mis padres me apoyan con la universidad por esa razón no me estresa pensar en ese gasto. Realmente estoy disfrutando la aventura de haberme salido del nido y aunque aún soy una polluela que se tambalea, estoy dispuesta a salir adelante por mi cuenta, utilizando mis propios medios, porque sí, porque simple y sencillamente se me da la gana y es divertido hacerlo así.

 

Ser sugar baby es básicamente gozar. Es más que divertido, aparte de eso me ha traído buenas cosas en la vida, Jeff me regaló este departamento en el que vivo actualmente, y el trabajo que me ofreció fue porque le comenté en alguna ocasión que mi intención es ganarme de cierta manera mi dinero. No solo extender la mano. Por supuesto de vez en cuando extender la mano y recibir está de lujo, sabe más rico así, pero no siempre, al menos yo no quiero así. Se siente bien de cierta forma ser responsable con una tarea específica y recibir una recompensa por ello, en este caso, un salario. 

Así ha sido la experiencia de un bebe azucarado

Ser sugar baby sin duda te dejara buenos momentos para recordar

De mi aventura con Jeff tengo muchos recuerdos en mente. Nunca olvidaré la ocasión en que nos perdimos en su yate un día entero, de principio a fin, compartimos muchas cosas ese día.  

Con una relación de este estilo, no puedes evitar que surjan sentimientos y cierto cariño o aprecio por la otra persona, o sea, finalmente somos humanos, no robots, las emociones son inevitables, pero la clave está en saber canalizar esas emociones en algo funcional.

Olvídate de querer controlar o celar a la otra persona, si ellos quisieran eso seguramente buscarían una novia aburrida y se pondrían las cadenas ellos mismos, ¿no crees?

 

También tú te mereces divertirte a lo grande, y no te sorprendas de nada, todo lo que te den te lo mereces sin duda alguna, de lo contrario no te lo estarían dando. Así que simplemente disfruta, olvida todo lo que te hayan dicho sobre el amor, no sirve en su gran mayoría, ya son ideas obsoletas, hasta el amor necesita renovarse y te aviso, esta es su versión más moderna, las citas azucaradas. 

Sin ataduras y con la oportunidad siempre disfrutar al máximo

Hace tres meses conocí a otra persona especial, se llama Scott, se trata de otro empresario apuesto que quiere compartir conmigo y por supuesto yo he dicho ¡presta!

A Scott lo conocí en la línea, mientras esperábamos un día para cruzar en esas colas que de repente se hacen. Yo escuchaba en mi auto Don’t stop at the top de Scorpions, así que él alcanzó a oír mi música y no pudo evitar saludarme y hacerme un comentario sobre mi buena música, él también es fan de Scorpions, así que, la música nos unió y de ese bizarro encuentro nació la relación.

Con él he tenido otro tipo de diversión, una que puedo saborear de otra manera menos estereotipada y más libre. Hemos asistido juntos a algunos conciertos, lo que ha sido no tienes idea, de otro nivel.

Solemos divertirnos a lo grande y ya hemos hecho algunos viajes juntos y me compra todo lo que quiero, en cuanto a ropa y cosas de la casa, así que por ese lado tampoco me preocupo. Scott lo tiene bajo control.

Él es casado, pero viaja mucho por negocios, entonces cuando nos quedamos juntos algunos días tiene un modo para justificarlo. Júzgame todo lo que quieras, pero las cosas así son. Y yo no soy quién para cambiarlas.

Te repito nuevamente, yo no soy una persona que se acata a las reglas establecidas, por ende, no soy fan de las etiquetas, creo en el poliamor y creo que las personas podemos satisfacer nuestras necesidades afectivas y fisiológicas de distintas maneras, es como armar tu combo en Burger King. Pides esto y aquello y ya tienes tu combo, listo para saborear.

Que dure lo que tenga que durar, y que pase lo que tenga que pasar

Con las relaciones es igual, yo creo que no encontrarás todo en una sola persona, entonces, ¿Por qué torturarse aferrándose a la idea de la fidelidad? Lo siento si sueno muy descarada, pero es tal y como pienso, y claro, lo llevo a la práctica, porque me funciona y de este modo encuentro satisfechas mis necesidades.

En Jeff encuentro una estabilidad que no sé cómo explicar, él me inspira a ser una mejor persona y más responsable, a creer en mí misma, y a encontrar la belleza en la simplicidad de las cosas. Y en Scott encuentro la aventura, el hedonismo, la vida es una y solo estamos de paso, esa es la filosofía de mi nuevo patrocinador.

Así que ambos son tan necesarios y me complementan, no hay ataduras, solo diversión y beneficios. No podría renunciar a ellos solo por quedar bien con el resto de las personas.

Ser sugar baby fue un modo de satisfacer mi necesidad afectiva y a la vez de encontrar beneficios monetarios, y no puedo dejar de lado que también me ha dejado aprendizajes de la vida, no te imaginas todo lo que puedes aprender con un hombre maduro con experiencia de sobra.

Estoy muy joven aún y pienso sacar ventaja de mi edad y belleza, porque se siente bien y porque me encanta sentirme deseada por ellos, lo coqueta nada me lo quita y es muy posible que me pesco a otro madurito en un tiempo más.

De momento seguiré disfrutando a los dos que tengo. Seguiré divirtiéndome con las dos facetas que representan en mi vida estos dos caballeros. Seguiré ingeniando nuevas maneras de hacerlos feliz a ellos y a mí.


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