Conoce la experiencia real de un sugar baby en México

Sugar baby Mexico

Hola que tal mi nombre es Montserrat, tengo 23 años soy de Morelia Michoacán, pero actualmente vivo en la ciudad de México y a continuación te contaré una de mis experiencias como sugar baby, siempre me e considerado una chica muy aventurera y a la cual no le asusta experimentar nada nuevo así que cuando decidí iniciar en el mundo sugar lo hice muy decidida y con la intención de sacar el mayor provecho posible. 

Cuando conocí a mi sugar daddy al cual llamaré “Pablo” un ingeniero de 42 años  yo ya había tenido otros encuentros con otros posibles sugar daddies pero al final por una u otra razón no habíamos logrado llegar a nada , por cuestiones de trabajo Pablo viajaba a mi ciudad dos o tres veces al mes y sólo nos hicieron falta 2 citas para llegar al acuerdo perfecto para ambos, este consistía en que cada vez que nos encontráramos saldríamos a cenar o a divertirnos algún bar ( nada era muy diferente a una cita tradicional) solo que el me obsequiara 4000 pesos en efectivo para ayudarme con mis gastos y si antes de nuestro encuentro yo necesitaba algo podía pedírselo ya que siempre estamos en contacto.

Al principio nos veíamos 2 veces al mes y con el todo era  diversión y buenos momentos es un hombre muy atento, apasionado, caballeroso y sobre todo generoso, la conexión entre Pablo y yo siempre ha sido muy buena es por eso que cuando el me informó que dejaría de ir a mi ciudad me sentí muy triste y no sólo porque él representaba un beneficio económico en mi vida si no porque a lo largo de aproximadamente 10 meses que llevábamos juntos ya estaba muy acostumbrada a él, a escribirnos todos los días, a poder contarle mis asuntos y a esperar su llegada. 

En su último viaje y el que se suponía sería nuestro último encuentro el tiempo se pasó volando casi no nos dimos cuenta pero la noche término y ya era el día en que el tenía que irse y esta vez sabía que ya no volvería, nos despedimos y él me obsequió más dinero de lo habitual un poco más de $8500 Me dijo que me portará bien, que me cuidara y que si algún día necesitaba algo o hiba a la ciudad de México lo buscará para que me mostrará la ciudad ya que yo no la conocía. 

Después de esa despedida estuve triste algunos días pero como siempre el show debía de continuar, yo ya había descubierto lo conveniente que es mantener una relación así y me disponía a encontrar otro sugar daddy, volví al sitio web donde conocí a Pablo y concrete un encuentro con un hombre llamado Edwin era un abogado que vivía en Chiapas y que sólo estaba pasando unos días en Michoacán así que básicamente el sólo buscaba un encuentro casual con alguna chica local, no lo juzgo ni juzgo a las sugar babies a las que les agraden este tipo de encuentros, pero eso nunca fue lo que yo estaba buscando; encuentros casuales con alguien a quien no conozco no es algo que llame mi atención así que nuevamente volvía a la búsqueda, esta vez no tuve tanta suerte como la vez anterior y el encontrar a mi sugar daddy me estaba llevando más tiempo del que me imaginé poco a poco deje de revisar mi perfil en el sitio web y se me fue olvidando un poco todo este asunto. 

Algo que olvide mencionar es que yo me encontraba estudiando arquitectura, toda mi educación costeada con ayuda de mis padres y de algunos trabajos ocasionales que yo realizaba como edecán. Honestamente la carrera de arquitectura dejó de gustarme al poco tiempo de haber empezado, pero no podía dejarla ya que eso me ocasionaría un gran problema en casa.

Los días pasaban y el tema sugar baby cada vez se me olvidaba más. Ocasionalmente Pablo yo nos saludábamos y nos poníamos al día con nuestras vidas, pero nada más. Hasta que un día sus saludos me llegaron con una propuesta bastante inusual, él quería que lo visitará en la ciudad de México. El sabía que yo nunca había estado en la ciudad y quería que la conociera a su lado yo lo dude un poco, pero al final acepté.

Sugar Daddy y sugar baby

Planeamos el viaje para el fin de semana más próximo a mis padres les inventé que se trataba de un viaje escolar ( lo mejor es que siempre le cuentes a alguien con quien y donde realmente  estarás por cuestiones de seguridad, pero yo ya conocía a Pablo y había confianza) compro los boletos de avión y quedamos en que el me recogería en el aeropuerto de la ciudad de México y así fue, al verlo sentí tanta emoción que sólo pude correr hacia él para besarlo. 

Él es un poco menos expresivo pero a un así se le notaba que también estaba emocionado, era mi primera vez en la ciudad así que me llevo a los sitios más turísticos entre ellos y el que recuerdo con especial cariño es el Museo de Frida Kahlo en Coyoacán ya que soy una gran admiradora suya, comimos delicioso en un restaurante llamado Sonora Grill y  durante nuestra comida vino la propuesta mas inesperada pero que a cambiado mi vida, Pablo quería que lo visitara en la ciudad de México 2 o 3 veces al mes y que mantuviéramos el acuerdo que anteriormente teníamos en Michoacán, aunque era una propuesta muy tentadora yo no podía olvidar que vivía con mis padres y que no podría justificar mis viajes. Le plantee a Pablo mis razones para dudar en aceptar su propuesta; el me dijo que no me presionara que disfrutara el momento y que al llegar a casa lo meditara.

Así lo hice y la idea me encantaba, pero de nuevo el hecho de seguir viviendo con mis padres me frenaba, Pablo sabía que yo ya no estaba a gusto con la carrera que estudiaba y que la única razón por la que seguía con ella era por la presión que tenía de no poder dejar las cosas a medias. Así que un día me llamó por teléfono diciéndome que podíamos cambiar un poco nuestro arreglo, el me propuso mudarme a la ciudad de México y cambiar de carrera o seguir con la mía si así lo decidía, él me ayudaría con todos los gastos, la idea sonaba excelente, pero y qué más esperaba a cambio ¿que viviéramos juntos? ¿Ya no éramos sugar daddy y sugar baby? ¿ahora éramos novios? 

Le hice todas las preguntas que se me vinieron a la mente el se rió y me tranquilizo me explico que a parte de la atracción física que él sentía por mí, en el tiempo que habíamos estado juntos me había tomado mucho cariño y se había dado cuenta que aunque era muy valiente para muchas cosas estaba “desperdiciando” un poco mi juventud estudiando una carrera que realmente odiaba, así que el simplemente estaba dándome una alternativa para descubrir qué es lo que realmente quería hacer. Otro punto para tomar en cuenta es que él viajaba mucho y que por lo mismo no lograba mantener una relación “tradicional” ya que su tiempo libre realmente era muy escaso.

Mentiría si dijera que tomar la decisión de mudarme fue fácil y rápida por qué no lo fue, una parte de mi tenía miedo de que Pablo se aburriera de mi o que yo no lograra acostumbrarme a una ciudad nueva y muy diferente a la mía, pero sabía que las oportunidades muchas veces se presentan una vez y si no las tomas seguro te arrepientes

Con mucho miedo hable con mis papás y les pedí disculpas por todo lo que ya habían gastado en mi y en mi universidad, fui muy sincera y les dije que odiaba la arquitectura, que no lograba entender casi nada y que no podía seguir haciendo algo que más allá de hacerme sentir bien me frustraba, se enojaron por supuesto y es lógico, pero su actitud cambió cuando les dije que no solo dejaría la universidad si no también me mudaría, soy su única hija entonces tenían sentimientos encontrados por que desde su punto de vista me estaban “perdiendo” después de hablar con mis papás ya todo se me hizo más sencillo y a un que al principio no estaban de acuerdo después me apoyaron.

Yo me mude hace 7 meses y gracias a Pablo el adaptarme ha sido algo muy sencillo, no vivimos juntos pero él siempre que tiene una oportunidad se dedica a mostrarme la ciudad y compartir momentos conmigo, en unos cuantos meses ingresare a una nueva universidad tengo pensado estudiar negocios internacionales. Y si, sigo pensando que las oportunidades aveces solo se dan una vez en la vida y hay que tomarlas, yo estoy muy feliz de haberlo hecho y sin duda lo volvería a hacer muchas veces más.


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