Mañana es la inauguración de mi propio negocio, un bufete de abogados. Soy Karla, tengo 35 años y me siento increíblemente feliz de poderte contar mi anécdota. Estoy tan emocionada por el día de mañana, que estoy echando un vistazo a mi pasado, y me doy cuenta de que es muy claro que esto pude haberlo hecho, cuando menos, hace cinco años atrás, pero no tenía muy claras mis metas ni tampoco sabía que, hasta cierto punto, estaba perdiendo mi tiempo en pequeñeces.

Soy una mujer completamente independiente, soy madre soltera de una pequeña de 1 año, fue una bebé planeada debido a mi edad, aunque no tengo pareja formal, no quería que el tiempo me dejara sin la posibilidad de ser madre, así que una vez que tuve la estabilidad económica que tanto había soñado decidí ser madre. Pero esa es una historia muy distinta a la que te quiero contar hoy. 

Como bien dije al inicio, estaba recordando mi pasado, para ser más específica, cuando tenía apenas 19 años; en aquellos bellos y jóvenes años llenos de energía y de esas ganas desesperadas por comerme al mundo, creo que era tanta mi ansiedad, que dejé pasar algunas oportunidades y me enfoqué solo en el momento, no tenía idea de las maravillas que podía lograr como Sugar Baby.

Para que sepas exactamente todo sobre mi experiencia siendo Sugar baby, déjame contarte un poquito sobre mis orígenes. Yo provengo de una familia de clase media, ni muy pobre, ni tampoco rica, simplemente el estándar de familia mexicana. Soy hija única, por lo que en realidad no viví carencias en mi infancia ni en ninguna etapa de mi vida, pero lo que pasa es que nunca estuve conforme con nada. Yo siempre quería más de todo. ¡Siempre, hasta la fecha!

Mi experiencia como sugar baby, comienza aquí, pero sin tener mis metas claras

Y cuando me llegó la hora que le llega a toda mujer, esa en la que descubres el poderoso efecto de tus curvas, ¡la bendita herencia femenina! Y también el poder de tus pechos y glúteos, todo el kit para que me entiendas. En mi caso fue a los 18 años, fue la primera vez que me cruzó por la cabeza hacer uso efectivo de mis atributos como mujer. Antes de eso solo vivía en la absurda fantasía y en la espera del “mentado” príncipe azul.

Había un profesor en la preparatoria que tenía fama de “rabo verde” y yo me sentí atraída por la idea de lograr seducir a un hombre como él, con vasta experiencia por su historial con las jóvenes menores que él. Yo lo veía como un reto, si él se fijaba en mí, significaría un mini triunfo para mi ego, significaría que podía hacer uso pleno de mi poder femenino, para usar a los hombres a mi beneficio.

 

Así que puse en marcha mi mente depredadora y con poca dificultad y poco esfuerzo conseguí mi objetivo. Al poco tiempo ya tenía a ese hombre con su atención puesta en mí, el error mío fue por supuesto, ¡no saber qué hacer con ello! ¿Y ahora qué seguía? De modo que, estando aún muy verde en esto, no supe aprovechar los beneficios desde el inicio, y así sucedió con ese y los siguientes hombres de mi vida. Sí obtuve algo, pero mínimo comparado con lo que más adelante se me ofreció.

La práctica nos hace expertos

Bien dicen que nadie nace sabiendo nada, y es muy cierto, la práctica nos hace expertos en las distintas áreas de la vida. Cuando ese profesor era mi amante, pues el beneficio en sí fue en el ámbito académico, que en ese momento era lo máximo, porque siendo una party girl no me tenía que preocupar por las notas escolares, podía pasármela relajada y sabía que mi apuesto e influyente profesor velaría por mis calificaciones al final de las evaluaciones.

Aparte que nos divertíamos mucho juntos. Pero cuando llegó la hora de entrar a la universidad ya no podía hacer esto tan fácilmente esto, pues como sabrás, en la universidad las cosas son un poco distintas, aquí realmente tienes que hacerlo por tu cuenta. Pero ya tenía un poquito de conocimiento sobre la seducción. En la universidad encuentras personas mayores que tú, e incluso encuentras compañeros de clase ya preparados y con una solvencia económica un tanto atractiva. Así que pretendía seguir con el juego de seducir hombres adinerados o con poder e influencia.

 

Si bien no tenía la necesidad de hacerlo tanto por la economía, pero sí tenía la necesidad de hacerlo por vanidad. Sentirme deseada por un hombre de este calibre ha sido reconfortante desde siempre, por todos los aspectos que conllevan una relación así. También me ha gustado desde siempre el hecho de no tener que soportar a la persona de tiempo completo, solo me quedo con la mejor parte de ellos. Y ellos con la mejor parte de mí. ¡Bingo!

Mi segundo Sugar daddy

Mi segundo prospecto amoroso, fue algo inesperado, porque no planeaba conocer a esa persona. Casualmente nos conocimos en un bar, donde una noche de antro, mis amigas que llegaron super tarde al punto de reunión, y yo me encontraba en la barra esperándolas, pero ya sabrás, una chica sola en la barra se puede mal interpretar.

Iba por mi cuarto cóctel cuando un señor muy guapo y presentable me mandó un trago con un mesero, le agradecí desde mi asiento con un gesto de “gracias” y “salud”. Pero rápido me volteé, no pretendía ligar, solo quería que mis amigas llegaran rápido para poder bailar juntas y charlar. Y a los pocos minutos se acercó el señor guapo.

Me hizo platica amistosa, ya sabes, la típica conversación de un bar y los típicos halagos, no podían faltar por supuesto. Y no me quise ver muy cortante, ya que realmente estaba aburrida de esperar y por un momento llegué a pensar que mis amigas no llegarían al encuentro. Así que al menos quería que esa noche valiera la pena y divertirme. Finalmente, ese era el objetivo.

Cuando por fin llegaron mis amigas ya estábamos engranados Valentín y yo, más lo adoré cuando se ofreció a invitarnos a un mejor lugar a mis amigas y a mí. Y rodeado de 4 bellas chicas, ese galán salió por la puerta como todo un casanova, en compañía de estas bellezas. Entonces llegamos a otro antro más “nice” en donde ya se encontraban otros amigos de él, la fiesta se acrecentó y nosotros seguimos disfrutando de nuestra incipiente amistad.

No suelo irme a la cama con los hombres en la primera cita, pero…

No sé por qué, pero él parecía una persona muy agradable y confiable, por lo que acepté irme a su casa, debo aclarar, que no suelo irme a la cama con los hombres en la primera salida, pero con Valentín rompí mi regla y valió la pena haberme arriesgado, pues de ello surgió una buena relación ocasional de la que disfruté muchísimo.

Para invitar los tragos a mis amigas y a mí, quedaba por asentado que sin duda era una persona adinerada, o bien, un desprendido del dinero, pero cuando llegamos a su departamento, quedó más que claro que era la primera. Era un departamento ubicado en una de las mejores zonas de la ciudad, con una decoración de interiores de primera. Se notaba la clase y el “varo” por doquier.

 

A la mañana siguiente de la noche de copas y el buen sexo me sorprendió con un desayuno de lujo, pues resultó ser Chef y aparte tenía su restaurante a una cuadra de su departamento. Comida gourmet, ¡wow! sentía que me había sacado la lotería con él. En realidad, no era muy viejo, tenía solo 38 años. Y tenía un cuerpo envidiable y una cara de portada de revista, aparte de sus otros atributos. Vaya que sí disfruté de su compañía durante esos meses juntos. 

Como sacar el mayor provecho a tus relaciones azucaradas

Con él viajé por todo el país, pues era una persona que constantemente se preparaba tomando cursos o diplomados y también disfrutaba de la diversión como yo, así que siempre había algo qué hacer y me invitaba a sus recurrentes aventuras. Con él también aprendí un poco sobre el arte culinario, la verdadera comida y de calidad, lo que más adelante me ha servido para pasar un buen momento con mis otras conquistas sabiendo de un buen gusto por la comida gourmet, dejando una buena impresión, pues lo creas o no, sí es importante tener clase hasta para comer.

Hubo más hombres después, si no mal recuerdo, han sido 5 o 7 Sugar daddies los que he tenido en mi vida. Pero al inicio todo era diversión momentánea, para mí era lo nuevo, y pensaba disfrutar todo al máximo, aunque no tenía consciencia de que podía disfrutar, pero también podía hacer que eso resultara en mejores y más beneficios.

 

Conocí a una amiga muy querida y sobre todo, una especie de “guía” para sentar cabeza y tomar con madurez estas relaciones que si bien eran placenteras, también debían ser significativas y de gran utilidad. Esta amiga mía, llamada Barbara, me enseñó a través de su experiencia como Sugar baby, las cosas que ella había logrado, aunque teníamos ambiciones distintas, ambas teníamos objetivos similares. Y ella compartió conmigo algunas de sus anécdotas y el cómo logró sacar un verdadero provecho de sus vivencias azucaradas.

Soy un exitoso sugar baby

Logre que mi sugar daddy me apoyara invirtiendo en mi proyecto

Yo estaba por cumplir los 30 años y realmente no había hecho algo de mi vida, seguía dependiendo de las circunstancias, ya había terminado mi carrera hacía un tiempo pero dependía de una empresa, en el aspecto laboral, y no conseguía mi independencia, y comenzaba a sentirme un poco frustrada por eso, pues yo quería ser mi propia jefa, quería jugar en las grandes ligas y no depender de nadie, vivir mi vida relajada y no lo estaba haciendo ni tampoco estaba cerca de lograrlo.

Barbara me dijo en más de una ocasión que yo podría conseguir que un hombre invirtiera en mi proyecto para emprender mi propio bufete de abogados, pero que necesitaba ser muy astuta, paciente y meticulosa para llevarlo a cabo. Yo supongo que minimicé sus consejos en repetidas ocasiones, hasta que un buen día me dije a mi misma “¿y por qué no?

En esa época ya tenía a mi Sugar daddy, el mismo que conservo actualmente, es con el que he durado más años y el que me ha ayudado muchísimo en todo esto. Él es un empresario muy adinerado, ha invertido mucho en mi proyecto y gracias a él finalmente lo conseguí, te decía que mañana es el gran día.

Claro que a Raúl le demostré mis capacidades y la seriedad del asunto, antes que nada, no es como que él de buenas a primeras haya decidido apoyarme en algo tan importante como lo es básicamente, ser socio capitalista de un negocio. Ya teníamos 3 años juntos y hace un año que llevo seduciéndolo con la idea de invertir y apoyarme en mi proyecto laboral. Y lo he conseguido. 

Haz que tus momentos con ese hombre especial tengan un significado y beneficios más profundos

Con él las cosas han sido más serias que con mis anteriores Sugar daddies, en mis recuerdos tengo a esa chica llena de vida, pero con las ambiciones y las prioridades distorsionadas. Una bella chica en sus plenos 20’s a la que solo le importaba pasar un buen rato, pero no podía ver más allá de esa noche o ese día. Una chica que vivía al día y que carecía de inteligencia, ¡la neta!

No puedes esperar a que la vida te regale las oportunidades, tienes que ser dueña de tus propias ambiciones y aspiraciones. Créeme que la juventud no es eterna, que puedes tener el mundo a tus pies justo ahora pero que el día de mañana, tal como lo dice la canción “Time” de Pink Floyd: And then one day you find ten years have got behind you.

Tal vez mis metas las habría logrado hace algunos años atrás, pero me tardé un poco, aunque afortunadamente lo conseguí. No sé si tú estás en la misma situación que yo, o si acaso estás en la situación de mi yo joven y vivaz, pero ten en cuenta que el tiempo pasa volando y que necesitas poner los pies sobre la tierra.

 

No te esperes a que eso suceda, solo hazlo funcionar. Disfrútalo mucho, y al mismo tiempo dale un valor real. 


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