Hace cuatro años que navego entre las dulces historias de azúcar; hice de este acto mi estilo de vida, vivo para ello básicamente y no imagino que pudiera ser de otro modo, seguramente tú que me lees te preguntarás ¿Cómo es posible llevarlo a cabo tan fácilmente? Yo creo que tal vez, el secreto es saberlo disfrutar, saber vivir el momento sin pedir más, y hacer de los momentos especiales un escape mental, saberte entregar a esos hombres tan especiales que solo buscan lo mismo que tú, compañía de calidad. Aún recuerdo mi primera experiencia como si fuese ayer.

Era un día como cualquier otro, debía hacer la despensa y como de costumbre, como cada martes fui a las compras, era una tienda departamental, estaba en el pasillo de harinas y trigos decidiendo qué cereal comprar esta vez, cuando sentí de repente la mirada de un hombre, al voltear el susodicho se vio expuesto e intento disimular, pero ya lo había “cachado en la movida”, y sonreímos, pero no fue algo importante, seguí con lo mío. Al llegar a la caja nos topamos nuevamente y volvimos a sonreír, él estaba en la fila de al lado igual esperando a pagar sus productos. Salimos casi al mismo tiempo, cuando llegué a mi auto, que había dejado estacionado cerca de la puerta, estaba terminado se subir la despensa al auto y me habló este hombre, -Señorita, disculpa por el arrebato, pero quería mostrarle mi admiración al ver que usted a pesar de salir solo a hacer la despensa, se arregla y luce hermosa, que no pierde el glamour, llamó mi atención por ello-, a mí me causo ternura su observación, y le agradecí por sus palabras, pero no di mucha entrada a más conversación, volteé y abrí la puerta de mi auto, metí mis cosas y antes de subir al auto, me dijo, -le doy mi tarjeta, si algún día tengo la suerte y el honor de recibir su llamada estaré encantado de invitarla a salir-. Le di las gracias y arranqué. Arrojé la tarjeta en el asiento del copiloto, realmente no le di importancia alguna.  

Al llegar a mi casa acomodé mi despensa en la alacena y continué con mi vida, no recordé a este hombre hasta uno o dos meses después de ese día. Este día lo recuerdo porque fue fatídico para mí, cuando mi novio, de aquel entonces y yo terminamos, de esos días que deseas que jamás hubieran sido, una ruptura espantosa por cierto, a causa de una infidelidad; resulta que encontré a mi novio con mi mejor amiga, ambos salían de un motel muy cariñosos los dos, en el auto de él, el resto ya sabes que no termina bien, estas historias nunca tienen un final feliz, ellos ganan, yo pierdo, o tal vez, eso es lo que yo pensé en ese momento, después entendí que tarde que temprano eso pasaría, así es la vida. Lloré un mes supongo, estaba triste y mis otras amigas trataban de animarme, en una de esas ocasiones que me intentaban alegrar el día nos dispusimos a salir de antro, era un sábado por la noche, una noche fresca y agradable de Tijuana, quienes son de Tijuana saben a lo que me refiero, una noche de verano con clima agradable.  

Estábamos ya entradas en ambiente cuando de repente vi a mi ex con mi ex amiga felices los dos, disfrutando de la fiesta muy quitados de la pena, confieso que sentí rabia y a la vez desilusión, no sé, un choque de emociones muy desagradables e insoportables, me derrumbé casi por completo, (pésima idea frecuentar los mismos lugares a donde ibas con tu ex). Salí a la terraza, necesitaba aire fresco y por alguna extraña razón recordé al tipo “tierno” y amable que me había abordado en el supermercado hacia uno o dos meses atrás, recordé que me dio una tarjeta, pero no sabía dónde la había puesto, me dieron muchas ganas de llamarlo y pedirle que me alabase como lo hizo aquel día, necesitaba ser notada por alguien del sexo opuesto, subir mi autoestima urgentemente. No sé si a ustedes les ha pasado algo parecido, que necesitan ser notadas por alguien, sentirse bonitas, sé que sí, no conozco mujer que no sea un poco vanidosa (ha ha).

Así que salí del antro, subí a mi auto y manejé hasta un restaurante que abre las 24 horas los fines de semana, antes de bajar del auto busqué la tarjeta, para mi suerte, soy un poco desordenada, así que no había hecho limpieza en el auto y por ello encontré la famosa tarjeta, me bajé del auto, entré y me senté en una mesa pegada a la pared, no estaba muy lleno el lugar; pedí una soda y mientras veía la tarjeta y la jugaba entre mis dedos, me armé de valor y marqué el número de teléfono, sonó el ring-ring de aquél lado de la línea pero nadie respondió, dejé un mensaje en el buzón de voz, creo que es rara la persona que escucha los mensajes de voz, así que me desahogué y le conté mi situación, esperando que no lo escuchara, me doy un poco de risa al recordar esto, creo que pude haber sonado un poco patética ahora que lo pienso.  Me sentí mejor después de haberme sacado del corazón toda la emoción pesimista, terminé mi soda y me fui a casa. Dormí muy plácidamente aquella noche de sábado. 

A la mañana siguiente, a eso de las 9 am sonó mi celular, respondí modorra, ¡era él! Era el señor tierno y amable del supermercado. Me saludó con su dulce voz que lo caracteriza y me dijo que era demasiado hermosa para sentirme, así como me sentía, ¡pelé los ojos de inmediato al oír lo que dijo! Supe que sí había escuchado mi mensaje de voz. ¿Quién rayos en esta época milenial oye su buzón de llamadas? ¡Claro, alguien que no es de esta época! (hahaha). Lo saludé, le pedí disculpas por el atrevimiento, le dije que estaba un poco ebria la noche anterior y que bueno, él escuchó mi mensaje, no estaba bien anímicamente y rápido me dijo que no tenía por qué disculparme por nada, que lo mejor que podíamos hacer era vernos y platicar si eso era lo que yo necesitaba; la verdad es que me gustó la idea de salir y platicar con alguien extraño y ajeno a mi vida cotidiana, a veces los amigos te dan la razón y buscas solo hablar y no recibir consejos ni nada similar, simplemente que te escuchen. 

Sentí una gran emoción al saber que vería a alguien nuevo en mi vida, me quería sentir deseada por un hombre, y aparte de amable el señor parecía muy apuesto, es lo que recuerdo, además, daba la impresión de ser una figura importante y con buen gusto, por eso me sentí halagada, tenía una buena corazonada de que algo positivo podría resultar de ese encuentro, y definitivamente, no me equivoqué. Quedamos de vernos en un café muy cerca de mi casa, llegó muy puntual y fue grato saludarnos, no fue planeado, pero salió muy bien todo, y me sentí muy resplandeciente. Charlamos y fue una persona muy especial para mí ese día, me gustó conocerlo, quedamos de vernos en otra ocasión, pasaron al menos cinco encuentros antes de hacer el amor, creo que me enamoré de él el día del café, pero debido a mi situación sentimental de ese tiempo, no quise darle importancia y pensé que estaba confundida y quería un escape para olvidar a mi ex, después aprendí a reconocer que ese mérito era solo de él, ya que era imposible no enamorarse de Fausto, era el hombre más increíblemente amable y agradable que había conocido, supongo que llegó justo en el mejor momento, yo estaba ya libre para poder disfrutar de él cuando nos frecuentamos. En ese primer encuentro me obsequió un perfume Channel, me lo dio al despedirnos, me dijo que cada que usara esa fragancia lo recordaría y que esa era la idea.  

Siempre, en cada encuentro me daba un presente, siempre con detalles tan bellos que era imposible no caer en sus brazos, no era el aspecto material lo que me cautivaba, era el modo en que me obsequiaba las cosas, siempre tan creativo y realzando mi existencia, no he conocido hombre más atento que él, no es nada pretencioso o pedante, él simplemente es único, nada fingido. Nuestra relación se fue dando lentamente y así transcurrieron 2 años. Fueron esos dos años todos llenos de dulzura, me llevó a todas partes, íbamos de viaje cada fin de semana, él era casado, pero eso jamás fue un problema, yo lo amé cada día de nuestra relación, entendimos rápido cómo era esto, no había más que el compromiso de disfrutar el momento, de disfrutarnos y eso fue lo que mantuvo la llama encendida siempre; debido a que era un hombre independiente con su propia empresa y gozaba de la libertad de su tiempo, por eso podíamos escaparnos cada fin  de semana a donde nadie nos conociera, libres y felices, a recorrer las playas más exóticas que puedas imaginar; compartimos mucho tiempo, y me daba dinero cada semana, eso era un extra, realmente creo que si no me hubiera dado dinero o regalos igual habría estado con él solo por su actitud, logró hacerme sentir muy especial, me elevó a un nivel que yo no conocía; aprendí mucho con él, también gracias a él me decidí a terminar mi carrera que había dejado trunca y él me pagó todo el año que me hacía falta de la carrera. Fausto estará siempre en mi corazón, y pensar que fue en un centro comercial donde lo conocí, a veces ni yo me lo creo.  

Como te decía, él solo fue el primero de otros, así fue como yo entré en el mundo azucarado y supe el valor tan grande que esto representa, después de una relación fallida me di cuenta que este modo de relaciones es mucho mejor, no haces más que disfrutar al lado de una persona que te quiere consentir, ¡quien puede negarse a esto! Hasta ahora a mí me ha funcionado de maravilla, no encuentro satisfacción en una relación donde paso a ser la sombra de un chico machista o que no me valora y que muy seguramente me es infiel, por el contrario, con un daddy ambos sabemos que esto que estamos haciendo es por gusto, que incluso podemos seguir disfrutando de nuestras vidas, de la libertad sin tener ataduras ni límites, que se trata de gozar juntos parte de la vida en compañía mutua, por ocasiones. Pero, si me lo preguntas, mientras más cosas das de ti, más es lo que recibes de ellos. No se trata solo de recibir con las manos abiertas y cerrarte a ofrecer de ti, mira, ambas partes deben salir beneficiadas. 

Esperando que mi experiencia te sea de alguna utilidad, aprendí en estos años como SB que las cosas simples y sencillas son importantes también, por ejemplo, si ese día que Fausto puso sus ojos en mí, fue porque me di a notar; debes destacar del resto, ser bella todas podemos, recuerda que “no hay mujer fea, solo mal arreglada”. Ellos buscan la compañía, generalmente, de chicas femeninas, bellas y jóvenes, no se trata solo de vanidad, pero esa es una herramienta que puedes explotar a tu favor, por lo menos a mí sí me funcionó. Tener pasaporte podría ser muy útil también ya que ellos de repente quieren salir de viaje contigo, pon en regla esos papeles y tu visa, no están de más, créeme que me lo agradecerás algún día si es así, yo cuando estaba con Fausto lo hice y aunque no salí al extranjero con él, sí lo hice con mis siguientes daddies, hasta la fecha me ha servido mucho. 

Otro aspecto a considerar, es que debes dedicarle tiempo a los encuentros con tu SD, desinhibirte es un buen comienzo, no parecer forzada sino por el contrario, si él ve que disfrutas pasar tiempo con él seguro que buscará darte su valioso tiempo, llevarte de paseo, y muchas otras cosas, hazlo sentir importante, y sé femenina siempre; no sé cuál sea tu caso, pero si te animas a vivir la experiencia toma en cuenta estos consejos de una SB, no han sido en vano estos años en el medio. El tiempo es relativo, ya sean meses o años, saca provecho y hazlo feliz al mismo tiempo que tú lo eres también; muchas experiencias positivas te llevarás solo para ti, hasta tendrás anécdotas qué contarles a tus nietos si es que algún día los tienes. En fin, creo que no he conocido hasta el momento a ninguna SB que se queje de esto, sino muchas buenas historias, cada persona es diferente y a su manera lo viven, esta es la mía, ¿cuál es la tuya?


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