La vida de un sugar baby con su sugar daddy

Nadie me enseñó a desempeñar mi papel como Sugar baby, es algo que aprendí por mi propia cuenta y hoy quiero compartirte mi experiencia para que, en un golpe de suerte, puedas evitarte perder el tiempo con un pseudo-sugar daddy y sepas elegir al correcto. 

Los motivos para iniciar en este ambiente pueden ser diferentes para cada chica o chico, siempre tendremos razones que para nosotros son válidas, nadie más puede ni debe juzgarnos por ello. Siempre habrá una influencia que te motive a intentar ser él o la baby de algún daddy o mommy. A mi me influenció una amiga y los memes de Facebook. Y mis razones son las siguientes:

Me independicé de mis padres a los 20 años, no quiero sonar pretenciosa, pero soy una chica bien parecida y con un cuerpo envidiable, así que, por fortuna, descubrí desde los 18 años que podía trabajar y ganar dinero de mi belleza, he sido edecán desde entonces, pero como te digo, me animé a independizarme apenas cumpliendo los 20. 

Actualmente no estoy estudiando ni trabajando, me dedico a mi imagen y satisfacción al cien por ciento, y pienso aprovechar lo más que pueda, eso sí, no por ello me mantengo ociosa, estoy activa durante el día. Esto lo he conseguido como Sugar Baby, puede sonar fácil, y en cierto modo sí lo es, no será a la primera ni mucho menos en el instante que a ti se te ocurra, esto definitivamente se trata de una entrega por parte de los dos, y para que funcione se necesita de tus ganas de lograr una meta en específico.

Retomando el momento de mi independencia, cuando me mudé fue uno de los días más emocionantes de mi vida, porque esa sensación de libertad y de independencia es única. Escogí ese departamento con muchas ilusiones en mi cabeza, tenía clara la imagen de mi disfrutando de ese espacio que haría único, aunque era rentado, lo quería lo más acogedor posible donde el tiempo que estuviera sería enriquecedor para mi paz mental, pensaba en ese momento, y así fue durante 4 meses que estuve ahí.

Trabajaba a todas horas, no dejaba ir ningún evento, fácilmente ganaba $5,000 pesos a la semana, y lo menos que llegaba a ganar eran $3,000 pesos. Siempre he tenido una extraña obsesión con el dinero, es la cosa más maravillosa, porque con el dinero puedes hacer de tu vida lo que te plazca, sin él solo vives de ideas. Considero que el dinero no debe ser mal visto, porque no solo se puede emplear para cosas banales, también para cubrir los aspectos indispensables del día a día, como el alimento, la salud, etc, todo es gracias al dinero. Sí, aunque yo lo veo más en el enfoque superficial, no importa, puede que tú seas mejor persona que yo y piensas que el dinero no tenga tanto valor en realidad. A mi siempre me ha movido el dinero, pero entiendo que no todos piensen como yo. 

Y aunque era consciente del deseo que despierto en los hombres, no me había atrevido a seducirlos para obtener algo a cambio, me refiero al aspecto monetario. Yo consideraba que las chicas que venden su cuerpo por dinero son tontas y hasta patéticas, me disculpo por eso, estaba en un error, y no estoy diciendo que yo vendo mi cuerpo actualmente, hay diferentes modos de interpretarlo.  Una vez más, como ya lo he visto en otros foros, quiero recalcar también, que ser sugar baby no es prostitución.

Cuando era edecán siempre vi con normalidad a las chicas escorts, es de lo más común en ese ambiente. Chicas que trabajan en agencias de escorts o de manera independiente, ganan al menos 125 dls por 1hr; entonces de ese modo me sentí muy atraída por la idea de vender algo más que belleza. Se supone que el concepto de escort es algo más que simple y barata prostitución, una escort es generalmente una chica universitaria que ofrece su compañía de calidad que brinda una experiencia de noviazgo por un determinado tiempo, ya sea una hora, dos, tres o hasta un día o varios días. Y por ello cobran una cantidad de dinero.

Esto es lo que tiene que contarte un sugar baby

Me parecía la manera más fácil de ganar dinero, e incluso, aunque me rehusé a esa idea al principio, terminé haciéndome escort por alrededor de un mes, y debo admitir que era fácil sí, pero a la vez estresante, porque al llegar al lugar, después de recibir el número de habitación, al tocar la puerta no sabía nunca qué persona me iba a recibir, si era gordo, flaco, alto, blanco, moreno, oloroso, amable, patán, etc. Lo peor de todo era estar al pendiente de mi estado de salud, siempre tuve el temor de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual. Ser escort no fue para mí, y admiro a quienes lo desempeñan por años, porque se enfrentan a muchos riesgos.

Cuando renuncié de inmediato resentí la ausencia del dinero, porque en ese mes fácilmente hacia al menos 5 citas a la semana, lo que equivalía a poquito más de $11,000 pesos mexicanos, así que haz la cuenta de lo que gané ese mes como escort. Dejando mi nueva profesión, volví a trabajar como edecán, pero el dinero era muy poco comparado con lo otro, entonces, decidí volver a la agencia de escorts pero solo part-time, no de tiempo completo. Y con ese extra de dinero, más el dinero que ganaba como edecán, ya completaba el dinero que me hacía falta. Pero sacrifiqué mi paz mental. Algo me hacía falta por dentro.

Me descubrí siendo infeliz, satisfaciendo mis necesidades económicas, a cambio de mi tranquilidad. Te repito, ser escort no es para mí. Así que pensé una manera de sustituir mi nueva profesión por algo más relajado pero que me permitiera seguir ganando el dinero que necesitaba. Me enfoqué en encontrar a una persona o algunas personas, pero estables, comencé a tener clientes de base, y me quedé con ellos por unos 2 o 3 meses. Veía a 3 clientes por semana, y poquito a poquito fui dejando la agencia de escorts.

Estos clientes base me decían que según eran mis Sugar daddies, se supone que esa era la razón por la cual me frecuentaban, por supuesto, me lo decían por separado. Ninguno sabía de la existencia de los otros. Y yo creía que así era como se llevaban a cabo las relaciones de azúcar. Pensé que de eso se trataba. Pero claro está, que me encontraba rotundamente equivocada. Ahora sé perfectamente que las relaciones de azúcar son mucho más que solo sexo ocasional. Va mucho más allá de eso. Hasta el grado de realmente forjar una conexión emocional. Tal vez no tanto amor del bueno, pero sin duda llegar a sentir un verdadero cariño y aprecio por la persona.

Cabe recalcar que este aprecio y cariño del cual hablo no lo llegué a sentir por los pesudo Sugar Daddies, con ellos jamás podría haber llegado a sentir algo más que la emoción de recibir mi dinerito. Por eso te decía de los reales y falsos SD. Porque es muy fácil confundirnos. A estos clientes base los veía cada semana a veces más de una vez a alguno de ellos, pero solo en una habitación de motel. Nunca pasamos más allá de la cama o una conversación breve de nada en particular. No había ni conexión emocional, ni nada que se le parezca; de pronto sucedió algo maravilloso, conocí a mi primer Sugar daddy, supongo que no será el último en mi vida, ni el único. Ahora sí, viene lo bello de mi historia.  

Un día me salió un evento en la agencia de edecanes, mi empleo decente. Era en un antro nuevo, estaban promocionando este nuevo club nocturno. Llegué al lugar puntual y no estaba la persona encargada de mí, entonces entré a una oficina y ahí estaba Wayne, el protagonista de mi anécdota. Sentado en su escritorio, en una oficina muy elegante y de buen gusto, por cierto. Parecía aparte de atractivo, muy ocupado. Me sentí apenada por la intromisión, pero a pesar de parecer muy ocupado me atendió amablemente, y me llevó a la oficina correcta dónde estaba la persona que me debía recibir. Y le agradecí por el favor. Él regresó a su oficina. Yo no tenía idea que él era el dueño de ese lugar.

Sexi sugar baby

No pude haberle dado importancia a ese encuentro porque realmente no significó nada, es como cuando vas por la calle y ves pasar a una persona bonita físicamente, lo piensas pero no trasciende de un simple pensamiento. En el caso de Wayne, no imaginé que llegaría a ser una persona tan importante en mi vida. Al terminar mi evento regresé a casa como normalmente hacía, me bañé, comí y dormí un poco, porque tendría evento en la noche nuevamente en ese lugar. En el día hicimos propaganda para la apertura, pero en la noche sería mi desempeño junto con mis compañeras, como go-go dancers.

Llegó la hora de la bailada, y ya cambiadas con el vestuario comenzó la función. El caso es que el señor apuesto que me ayudó a guiarme en la mañana estaba ahí nuevamente, ya no tenía el aspecto de señor ocupado, ya parecía más adentrado en el ambiente, pero despedía una imagen de observador de todo, parecía estar atento de las personas y detalles alrededor, de un modo muy minucioso. Daba la impresión de ser un supervisor. Le pregunté al bar tender quién era ese tipo, porque ya había atrapado mi curiosidad, fue entonces que el chico me dice que se trataba del dueño del lugar. Y me invadió el deseo de conquistarlo, sabiendo que él es el dueño, para mi representaba dinero. Quise momentáneamente, conquistarlo, porque como tú sabes, ya estaba adentrada en la meta de conseguir un buen pez gordo.

Entonces usando mis atributos me le acerqué, le hice el comentario sobre el lugar, haciéndole creer que yo no sabía quién era él. Le dije que el lugar era lindo y que lo más importante, de buen gusto, que seguramente los dueños eran personas que saben de lo bueno. Y le pareció chistoso mi comentario, lo tomó a bien y me dijo, gracias por el cumplido, entonces sonreí y le dije “oh ¿es usted el dueño?”, siempre he sabido que adulando a las personas es más probable que consigas lo que buscas de ellas. Al menos a mi me ha servido esa técnica, no es como caer en lambisconería, solo era decir una verdad amablemente, y le atiné. Así comenzó una charla más interesante, y terminamos intercambiando números de teléfono.

No fue una charla inocente, ni tampoco tan descarada, pero era tácito que el darnos nuestros números personales era la entrada a algo más coqueto, pero no fue nada grotesco tampoco. Continué con mi turno y él me sonreía, básicamente bailaba para él. Estaba nerviosa lo admito, porque era la primera vez que planeaba conquistar a un hombre, así como él. Tenía miedo de errar.  Al terminar la noche pues cada uno, a sus casas, y yo me fui con la idea de volver a saber de él. Al día siguiente recibí su llamada, fue emocionante, de hecho, recuerdo que sí grité de la emoción, para sacar los nervios y que al responder pudiera sonar calmada. 

Nos vimos en un restaurante elegante, pero no por elegante significaba que era aburrido, de hecho, era un lugar con alma joven, este hombre tiene buen gusto en todo, incluso para elegir los lugares. Sostuvimos una charla larga e interesante, creo que ambos estábamos en la misma sintonía, porque me expuso sus intenciones y yo las mías. Me dijo que recientemente se había divorciado, y que no quería compromisos formales, que necesitaba darse su espacio y volverse a encontrar con el soltero que había dentro de él. Pero que también quería sentir el afecto y calor de una mujer, y que de preferencia fuera menor que él de 42 años, buscaba a alguien como yo, en sus 20’s.

Y le dije que yo recientemente tenía ganas de estar con alguien mayor que yo, que en mi medio de trabajo es muy común ver a las chicas con sus sugar daddies y que yo también quería saber que se sentía. Acordamos intentarlo, ya que para los dos era nuevo. Y hasta ahora va todo viento en popa, ambos nos sentimos muy a gusto, con la compañía mutua, yo no volvería a ser escort por nada del mundo, porque ya encontré un método más factible y que me hace sentir mejor conmigo misma.

Te podría contar muchas anécdotas, pero son muy personales, lo que te puedo decir es que al mes obtengo 20,000 pesos mexicanos netos para mí y él paga mi departamento y todos mis gastos. Estoy pensando seriamente en invertir mi dinero en algún negocio propio, aun no decido qué será. Estoy haciendo las cosas que me gusta hacer, sobre todo cuidar mi imagen, me mantengo en forma, mi vida es el gimnasio y los placeres que se me ocurran, y sobre todo, él que me está dando todo lo que siempre soñé. Mantenemos nuestra independencia, pero claro, yo le ofrezco mi exclusividad, y con mucho gusto lo hago. 

Me he hecho algunas modificaciones físicas para mejorar mi imagen, él ha invertido en ello, porque soy “su muñequita”: rinoplastia, aumento de senos y claro, mis tratamientos faciales para mantener mi piel como porcelana. No estoy muy segura si para todas las mujeres será fácil conseguir un sugar daddy tan espléndido como el que yo tengo, o si en mi caso, fuera cuestión de suerte. Puedo llegar a pensar que, si deseas algo con todas tus fuerzas, lo conseguirás. Ya sé el método de encontrarlo, te lo propones y claro, inviertes en tu imagen porque aceptémoslo, esto finalmente también se trata de belleza física y actitud. Aclarar las cosas desde el inicio y dar marcha, ser recíprocos siempre. Yo seguiré disfrutando de mi SD y espero que mi experiencia te sirva de algo. ¡Créete irresistible, funciona!


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