Amor y dinero sobre la mesa

Tengo actualmente 15 años con quien sería mi Sugar daddy al inicio, (cuando nos conocimos yo tenía 28 años y él 47), antes de hacer esta relación tan formal como lo es actualmente lo quiero compartir hoy porque creo que mi historia puede servirte de algo si estás considerando entrar a este mundo azucarado. Un mundo donde el amor y el dinero siempre van de la mano.

Es una historia de amor inesperada, porque realmente lo llegué a conocer por la mera casualidad, en un quiosco de mi ciudad. Cerca del río donde una noche, mientras esperaba a mi amiga, brillaba la luna tan bella y ahí estábamos los dos, casualmente en el mismo lugar.

Sin buscar sonar pretenciosa, soy una mujer muy atractiva y no falta nunca el hombre que quiera coquetear conmigo, así que esa noche mientras esperaba a mi amiga, un tipo se me acercó a querer platicar, pero lo miré con una altivez que lo hizo marcharse con la dignidad que le quedaba.

Entonces ahí, detrás de mí estaba mi príncipe azul, observando desde hacía un rato, viendo cómo su pequeña princesa rechazaba a los sapos feos. Pero que sorpresivamente cuando él se animó a saludarme, yo simplemente le respondí el saludo.

Según me cuenta él, esa noche se sintió muy atraído por mí, pero tardó en animarse a saludarme debido a las circunstancias, no quería ser bateado como el otro tipo, pero cuando lo hizo y fue correspondido se sintió soñado. Y ya no sabía seguir el rollo pues esperaba ser bateado también.

Esa noche fue la introducción a una cita que cambiaría el resto de mi vida

Se sentó en mi mesa y comenzamos a conocernos, platicamos mucho y finalmente olvidé que mi amiga nunca llegó, no sé si esto se habrá tratado de alguna obra del destino y tenía que conocerlo a él esa noche, no lo sé, pero gracias al plantón de mi amiga nos conocimos.

Esa noche fue la introducción a una cita que cambiaría el resto de mi vida, pero no solo la mía, sino la de mis hijas también. Ya que lo que vendría después fue como sacado de una película cursi de amor, con final feliz y toda la cosa, ya te podrás imaginar, y no sé aún si es cuestión de suerte o será mi propio mérito haber logrado una relación como esta.

La noche corrió sin perdonar la hora, así que ya era de madrugada, muy muy tarde, ¿o muy temprano en realidad? En fin, nos dieron las 2 o 3 de la madrugada cuando tenía que volver a casa, así que se tenía que romper la magia del momento. Intercambiamos números, te estoy hablando de hace varios años atrás, no había whatsapp ni Facebook, así que imagínate nuestra historia de amor tipo más romántica y a la antigua. No sé, pero gastamos una millonada en las llamadas y mensajes de texto, durante nuestro noviazgo o, mejor dicho, él gastaba mucho dinero ya que desde el inicio él pagaba todo.

 

Lucas es Ingeniero y trabaja en barcos, por lo que ha hecho aún más romántica nuestra relación, las largas e interminables horas y días esperando verlo. Solía estar fuera por al menos 3 meses, y nos manteníamos en contacto siempre. 

Nuestra relación siempre ha sido tan dulce como el azúcar

Disfrutamos de tantas charlas, tantas cenas y comidas juntos. Los paseos por la playa agarrados de la mano, las horas se iban como agua corriente del grifo, el tiempo nunca era suficiente cuándo se trataba de estar juntos, yo por mí me quedaba con él desde el primer día, pero no comía ansías, tiempo al tiempo.

Así que, de algún modo, tal vez la espera rindió sus frutos. Cuando llegó el fin de ese mes tan glorioso y lleno de romance, la despedida fue triste, pero yo tenía la esperanza de volvernos a ver y a la vez el temor de que él no volviera más, debido a su matrimonio, mi madre siempre decía: a los hombres créeles siempre la mitad de lo que dicen, así que, no soy culpable de dudar un poco al inicio, es válido cuidar sus emociones.

Pero fue grato saber de él constantemente, todos los días, así se confirmaba una relación oficial, para él y para mí, oficialmente ya teníamos algo, no había sido solamente una relación pasajera de vacaciones, pues día tras día estaba ahí para mí, por teléfono cada llamada era un “estoy pensando en ti”, cada mensaje de texto era un “aquí sigo”.

 

Cuando llegó la hora de encontrarnos nuevamente habían pasado 3 meses y vernos nuevamente en persona era lo máximo, una larga espera que llegaba a su fin. Era en verano, aún recuerdo las fechas, sentía la alegría en el aire acariciarme, toda la emoción de verlo no podía esperar más. 

Relaciones amorosas, acuerdos entre amor y dinero

Amor y dinero una combinación perfecta

Y llegó el gran día, nos encontramos en el mismo lugar donde nos habíamos conocido, como signo de nuestro cursi amor, los encuentros siempre se suscitaron ahí mismo, en ese quiosco. Para no perder la tradición por supuesto. Para ambos ese era el lugar más especial de todos a los que habíamos ido.

Mi vida estaba echa un caos antes de él, había atravesado por un divorcio infernal, tuve que hacer muchas cosas de las que no me siento orgullosa para sacar adelante a mis tres hijas yo sola. Porque antes era más ingenua aún, creía que sin el padre de mis hijas no lo lograría, pero no estaba consciente que esa persona era la carga más pesada que tenía en mis hombros.

Una vez que me divorcié las cosas empezaron a tomar sentido, comencé a ver un avance en mi vida, la felicidad volvía a mí, tenía mejor ánimo para hacer las cosas, el dinero no me faltaba, etc. Vi que sin duda alguna había un lastre en mi vida que una vez marchándose, mejoró absolutamente todo como por arte de magia, y por supuesto, mis hijas estaban mejor ahora y más seguras.

 

Recuerdo que solía pensar: qué lo mejor sería encontrarme a alguien que aparte de amarme, me de dinero, con dinero no solo yo sino mis hijas estarán bien. Y por supuesto, encontrar a alguien decente, una persona con valores, de una sola pieza. Yo creo que para ese entonces estaba pidiendo un imposible, pero coquetear con esa idea me traía cierta paz mental, por un momento. 

Y mis deseos fueron concedidos. Apareció este hombre maravilloso en mi vida, que hasta el día de hoy ha sido una parte fundamental de mi crecimiento como persona, como mamá; al inicio puede que su matrimonio sea una parte de la que no me siento orgullosa, pero se terminó divorciando, y bueno, ahora tenemos más años nosotros en esta relación, que los años que duró en su matrimonio, creo que eso debe significar algo, ¿no?

A esta altura de mi historia te preguntarás, ¿Qué tiene qué ver con una relación azucarada? Pues te diré que mucho. Te he contado la parte romántica, y el color rosa. ¡Sí existen! Pero ahora viene el aspecto monetario, que repito, no son dos aspectos que deban estar peleados, y cualquier caballero de verdad lo aceptará y será el primero en abogar por tus necesidades, si es que realmente le interesas.

 

Cuando mi pareja y yo empezamos, le conté todo sobre mí y viceversa; cuando llegó el momento de empezar la relación más formalmente, después de su divorcio, yo le mencioné que necesitaba el dinero, y ver por mis hijas, y antes que siguiera, él mismo me dijo que sabía perfectamente eso, que cuáles era mis necesidades, ¿cómo podría ayudarme él? O sea, básicamente él se ofreció. 

El dinero y el amor siempre deberían ir de la mano

Yo terminé manejando el dinero, no te miento, yo manejo todo su dinero, sus cuentas, todo, soy una mujer muy astuta cuando se trata de dinero, y he sabido administrar el dinero de él, que ahora es mío también. Y le he demostrado que puede confiar en mí, de modo que realmente yo administro nuestro aspecto económico.

Tenemos un departamento en una zona muy bien ubicada de la ciudad, cerca de la plaza, tenemos una casa a las afueras de la ciudad, grande y remodelada, lista para venderla, tenemos dos terrenos y recientemente compramos una casa en la mejor zona de la ciudad y es la casa de mis sueños, él siempre me ha dicho que sin mi jamás habría logrado nada. Él solía gastar su dinero al mismo tiempo que le llegaba a las manos.

Creo que yo tuve mucha astucia, el amor es hermoso e indispensable, pero no te dejes cegar por eso, procura que ese hombre especial también sea una persona que valga la pena y que no necesite que estés detrás de él para que haga lo que debe. No sé si sea un aspecto cultural, pero los hombres suelen proteger a las mujeres y aportar para cubrir sus necesidades, un verdadero Sugar daddy sabrá desde el inicio cuál es su papel.

 

Actualmente la relación sigue igual de bien, nuestro secreto ha sido que por su trabajo nunca estamos juntos, en algunas ocasiones voy con él a su trabajo en el barco, seguimos siendo como dos adolescentes enamorados. Soy sugar baby, porque todo el dinero me lo da, cubre todas mis necesidades, y no hay problema alguno. Desde el inicio se establecieron los acuerdos y tenemos una relación excelente.

 

Hay amor y dinero sobre la mesa, se directa desde el inicio, a mí me funcionó…


INGRESA EN TU CUENTA CREAR UNA CUENTA NUEVA

 
×
 
×
¿HAS OLVIDADO TUS DATOS?
×

Subir

Ir a la barra de herramientas